Un trabajo posible, en el “mientras tanto”. Una experiencia en el Servicio de Salud Mental del Hospital Garrahan

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Por Lic. Santiago Heredia
U.C.S.E – santyheredia88@gmail.com
La escritura se vuelve necesaria y es posible cuando luego de atravesar la experiencia, decantan ciertos saberes o respuestas posibles, que se habilitan a partir de las preguntas que se fueron abriendo en el camino, en este caso en torno al lugar del Psicólogo en un Hospital Pediátrico.

El Servicio de Salud Mental se encuentra conformado por psicólogos y psiquiatras de planta, becarios, y profesionales que se encuentran realizando una rotación como parte de una residencia, concurrencia o pasantía. Los miembros del Servicio funcionan como referentes para los diferentes equipos de salud del hospital (Trasplante Cardíaco, Pulmonar, Hepático, Oncología, Neonatología, Neurología, etc.).

La función del Servicio es la de Interconsultor y responde al llamado del médico, allí donde su praxis encuentra un límite o un obstáculo. El lugar del interconsultor de Salud Mental en un Hospital Pediátrico es muy amplio porque responde a una praxis que se realiza en entrecruzamiento con otros discursos y posiciones.

El psicólogo o psiquiatra es muchas veces llamado a construir una demanda, ya que en la mayoría de los casos no es el paciente o los padres del mismo quienes solicitan una intervención terapéutica. Cabe destacar la importancia de lo transferencial en relación al hospital, ya que para la mayoría de los padres que asisten funciona como un lugar de referencia. Y esto facilita y habilita un trabajo posible, no sin obstáculos.

En relación al lugar que el servicio tiene dentro del hospital existen diferentes versiones de acuerdo a los equipos y esta es una tarea de construcción de cada uno de los interconsultores en relación al equipo donde se incorpora.

En líneas generales, el lugar del interconsultor de Salud Mental consiste en habilitar un acompañamiento en relación a la angustia que implica la enfermedad, el encierro, el dolor, la muerte, etc. En ese sentido, acompañar determinado momento subjetivo implica hacer un trabajo en el “mientras tanto”.

Para transmitir con mayor precisión clínica y cierta especificidad lo que implica el trabajo del Psicólogo en el Hospital pediátrico (incorporado en un determinado equipo de salud) quiero tomar como referencia al equipo de Neonatología del Hospital, en el cual pude incorporarme durante un tiempo breve.

Me interesa mostrar cómo se juega el trabajo terapéutico en el “mientras tanto”, y el valor de la intervención del Psicólogo, en casos graves de bebés, que implican diferentes movimientos subjetivos tanto para los padres como para el equipo de salud.

Al servicio de neonatología del hospital, llegan recién nacidos en situaciones muy graves, derivados de diferentes lugares del país, ya que es donde se cuenta con los recursos humanos preparados y las altas tecnologías necesarias para tratar la gravedad de la situación del paciente. Se reciben niños con diagnósticos como: prematurez, cardiopatías, atresia de esófago, gastroquisis, hernia diafragmática. Muchos de ellos son pacientes que al momento de nacer o luego requerirán intervención quirúrgica.

Con respecto a los padres, en este Hospital existe una gran población de padres adolescentes, con situaciones sociales complejas, escasos recursos simbólicos y económicos. Y una de las mayores dificultades es que en la mayoría de los casos no hubo diagnostico prenatal.

La neo se encuentra dividida en dos grandes partes: la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales) y el CIM (Cuidados Intermedios y Moderados). A su vez dentro de la UCIN existen dos sectores: terapia intensiva e intermedia. Y dentro del CIM se encuentras los bebés con patología crónica y los que ya no requieren cuidados constantes y se encuentran prontos al alta.

Este es el escenario donde se desarrollan desde el Hospital todas las intervenciones necesarias para otorgarles a los recién nacidos una mejor calidad de vida. Este trabajo en el que intervienen médicos neonatólogos, y de diferentes especialidades (cuidados paliativos, neurología, etc.), enfermeros, asistentes sociales, psicólogos, etc. resulta complejo y se hace necesario un trabajo en la interdisciplina poniendo a jugar los saberes de cada uno en pos de encontrar la mejor alternativa para la vida del niño.

Es en este marco donde se hace necesaria la intervención del servicio de Salud Mental, ya que se presentan diferentes situaciones que implican movimientos subjetivos importantes en la vida de los padres del niño. Desde el equipo se considera fundamental el trabajo con la familia en acompañamiento y de manera interdisciplinaria a fin de poder atravesar estas situaciones de la mejor manera posible.

Los motivos de consulta por los cuales el equipo de Neonatología realiza un pedido de intervención a los Psicólogos son diversos: Padres poco implicados con la situación del bebé, angustia en algunos de los padres o ambos por la situación crítica de un niño, dificultades para ponerse de acuerdo en las parejas en relación a los cuidados, valoración con respecto a si los padres son conscientes de la situación del niño, acompañamiento en momentos de duelo, entre otros.

Ante estos pedidos, se ofrece a los padres un espacio de entrevistas para poder poner en palabras (en un espacio íntimo) las dificultades que atraviesan en relación a la situación de sus hijos. Se ofrece un lugar donde sea posible elaborar de algún modo la complejidad del escenario donde muchas veces no existe aún ni un diagnóstico o pronóstico claro para el equipo médico.

Desde el espacio terapéutico se busca de alguna manera ofrecer un acompañamiento a las familias, a los padres, en algunos casos dando un lugar para el despliegue de la angustia, y desde allí buscar juntos los modos para ordenar la situación. Se acompaña ofreciendo una escucha e interviniendo en la organización de la situación, buscando diferentes actores o referentes que puedan posibilitar un mejor atravesamiento.

Existe también un espacio denominado “Reunión de Padres”, el cual lleva muchos años sosteniéndose como necesario. En este espacio que posee un marco estable (día, hora, miembros, fin, etc.), se hace posible un acompañamiento a los padres y familiares de los niños, donde además de ofrecer un espacio para poner en palabras situaciones angustiantes, dudas, enojos y todas aquellas emociones que atraviesan las familias, sirve sobre todo para compartir con otros pares, que también atraviesan estas situaciones.

En este sentido cada uno de los participantes puede decir algo de su vivencia, la cual resulta útil a los demás miembros. Como así también recibir de los otros sus experiencias las cuales pueden favorecer el modo de transitar este tiempo en el Hospital. Este espacio es coordinado por dos psicólogas del servicio y una enfermera, todas miembros del equipo de Neonatología, quienes tienen conocimiento de los casos.

Estos espacios de entrevistas y reuniones son los que posibilitan las intervenciones del psicólogo en la Neo, en el trabajo con los padres y familias, abriendo un espacio para acompañar, donde se hace posible la elaboración y la puesta en palabras de este tiempo donde la incertidumbre y la gravedad de los casos producen cierta fragilidad que resulta necesaria acompañar.

Además de las intervenciones con los padres de los recién nacidos, el Psicólogo integrante del Equipo interviene dentro del mismo realizando diferentes aportes en relación a la dirección del tratamiento, a las posiciones éticas que se juegan en relación a la vida de un bebé y en las modalidades de abordar diferentes situaciones con los padres. En las reuniones interdisciplinarias las intervenciones desde Salud Mental, buscan abrir las preguntas porque todas estas situaciones de gravedad y urgencia en los bebés, atraviesan a todo el equipo de salud generando angustia, preguntas, impotencia, dudas, incertidumbres que son necesarias elaborar.  Uno de los aportes desde nuestra área es abrir el espacio para que esto se nombre de algún modo y acompañar al equipo en la difícil tarea que implica comunicar el desenlace menos esperado.

Por último y para responder a la pregunta inicial acerca del lugar del Psicólogo en el Hospital pediátrico, en este caso en un equipo de Neonatología, me parece importante transmitir que es un lugar posible porque hay una construcción previa hecha con el equipo de salud. Donde se reconoce la importancia de ofrecer un espacio para elaborar las diferentes situaciones de angustia que estos padres atraviesan.

Las intervenciones resultan necesarias y marcan una diferencia en como aquellos padres podrán recibir a ese bebé, y trabajar en el después del tiempo en la neo del hospital. Es por esto que resulta importante generar un espacio para recibir la angustia y trabajar junto con ellos en el día a día de este bebé, con todas las consecuencias que implican en la subjetividad. Este, es un trabajo que se realiza en el “mientras tanto” y marca una diferencia porque no es en soledad sino que se construye “con otros”.