Por Juan Pablo Salomón

Las revistas académicas y científicas constituyen un instrumento formal para la circulación del conocimiento en la comunidad. Es un desafío de las universidades abrir espacios editoriales de discusión para sus proyectos de investigación, tesis, monografías, ensayos y producciones diversas, con el fin de inscribirlos en una más amplia comunidad de argumentación. El Dr. Guillermo Banzato, Investigador asistente del Conicet y editor responsable de la revista Mundo Agrario en el Centro de Estudios Histórico Rurales, nos visitó para integrar un panel sobre el tema “La Universidad y las revistas científicas. Desafíos en red”, organizado por Revista Trazos. En esa oportunidad dialogó con nosotros sobre la situación actual de las revistas científicas.

Juan Pablo Salomón: ¿Cuáles son los principales desafíos de las revista académicas?

Guillermo Banzato: La revista científica es el organismo vivo más antiguo que hay de intercambio científico; por lo menos de lo que, hoy, entendemos sobre intercambio científico: las primeras revistas de lo que hoy llamamos ciencias duras datan del siglo XVII. A partir de allí pero, sobre todo, entre fines del siglo XIX y principios del (siglo) XX se consolidan como el instrumento más importante de intercambio cultural en el mundo científico.

  Esto vale mucho más para las ciencias exactas, las ciencias naturales, las de la medicina y vale bastante menos para la de las humanidades y las ciencias sociales porque todavía, aún hoy, los cientistas sociales y los cientistas de las humanidades pensamos que el libro sigue siendo un instrumento de intercambio tan valedero como la revista. Pero si es cierto que, desde la gestión de la ciencia, ha habido una presión cada vez mayor para que en ciencias sociales y humanas, al menos, publiquemos un poco más en revistas que en libros. Ese es el momento en que estamos hoy.

JPS: Me plantea que para las ciencias exactas es mucho más natural escribir periódicamente en una revista que para las ciencias sociales, ¿tendrá que ver con la dinámica de la misma ciencia?

GB: en humanidades todavía citamos a Tomas de Aquino, a Aristóteles, a Marx, a Weber, es decir, tenemos citas de entre un siglo a milenios. Eso no se puede hacer en las ciencias exactas; en física, en química un artículo tiene una vida útil de 5 años o menos. Luego, ya es antiguo. Nosotros (ciencias sociales y humanas) tenemos otra forma de transmitir el conocimiento y tenemos otro producto cultural que transmitir y entonces nuestros conocimientos son mucho más duraderos que en las otras ciencias. Desde allí nomas tienes un formato distinto de conocimiento que estas transmitiendo. Para las ciencias sociales, una revista de mediados del siglo XX sigue siendo citable.

JPS: ¿Cómo se involucra la revista académica con la universidad y viceversa?

GB:Va una con la otra. A medida que el conocimiento se va cristalizando en, lo que llamamos, sistemas de gestión de las ciencias, sobre todo las universidades, la revista forma parte indispensable de ese intercambio.

Lo que sí está cambiando en los últimos veinte o treinta años es aquella idea de “yo hago la revista de mi equipo de investigación o de mi departamento de investigación o docente para difundir la producción y el conocimiento que nosotros generamos”. Hoy, eso, casi, se ha dado vuelta como un guante. Hoy, las revistas, casi no pertenecen a una institución y no está muy bien que quienes la generan, quienes las gestionan publiquen en ella. En realidad, la revista es la ventana de lo que se produce y se genera en la propia institución pero es, fundamentalmente, una invitación al dialogo a otros investigadores para que publiquen en la revista y que sus investigadores pertenezcan los staff de otras revistas de otras universidades. Sigue manteniéndose esa idea de un instrumento de intercambio pero ya no circunscripto al cómo se trabaja en “mi” lugar; ya no es la revista de “mi” lugar. TRAZOS tiene que, en algún momento, transformarse en una revista que pertenezca al campo científico y que abra sus espacios de gestión a investigadores e investigadoras de otras instituciones.

JPS: ¿Qué lugar han encontrado las revistas científicas en internet? ¿Cómo la web ha resinificado el modo de compartir, divulgar y poner en cuestión conocimiento científico?

GB: Creo que, la web, ha sido revolucionaria en ese punto. Fundamentalmente, ha abaratado costos, porque ya no necesitas ir a la imprenta, pero, además, ha ganado lectores. A medida que la red, la web, se hizo más densa y hubo cada vez más personas que pudieran acercarse al conocimiento de cómo se puede intercambiar saberes en la web, la revista científica ganó en diversidad. Es por ello que, hoy, es casi un deber de un universitario, que gestione una revista científica, hacerla digital porque la va a conocer otro colega que trabaja lo mismo que él y va a atraer lectores científicos pero también la va a poner a disposición de cualquier persona que tenga un acceso a la web: un colega de cualquier lugar del mundo, a profesores (universitarios, terciarios, secundarios) que, interesados en nuevos conocimientos, podrá acercarse a lo que un investigador a publicado en web en cualquier lugar del mundo.

JPS: ¿Cuál es el perfil del público objetivo de una revista de estas características? ¿Se puede determinarlo?

GB: Si. Se puede determinar y también se puede ir generándolo, aumentándolo. En principio, el público objetivo de una revista científica está conformado por otros investigadores. Siempre aconsejamos a los editores de nuestra facultad: traten de aumentar su padrón de evaluadores porque ese evaluador que no conoce la revista es un nuevo lector y seguro es un nuevo autor. Él y/o parte de su equipo. Entonces, es una buena estrategia, siempre, cambiar a sus evaluadores; nunca mandar un mismo evaluador; tener el padrón más amplio posible y, hoy, con internet, hay muchísimas posibilidades de aumentar el padrón de evaluadores.

Queremos que los alumnos empiecen sus primeras armas en la lectura y en los conocimientos de una disciplina con un artículo científico que va a resumir, en pocas páginas, un tema más allá de que uno ponga artículos de revistas científicas en los programas de las materias.

Insisto: la revista científica no reemplaza al libro. Van juntos. En nuestras disciplinas, van juntos.

Me parece que un gran público qué las revistas científicas, todavía, nos debemos es a los otros niveles educativos.  Esto depende, también, de los gestionadores de la educación y de la ciencia en los distintos niveles (nacional, provincial, municipal). Falta un intercambio más fuerte de gestión que permita que, en los portales de los Ministerios de Educación, estén las revistas científicas de las universidades. Allí encontraremos un público interesantísimo y muy habido; cuando uno va a presentar libros o revistas en distintas ciudades, que no son universitarias, siempre, profesores y profesoras de secundarios y maestros y maestras de primarios, se acercan a tener conocimientos de esos nuevos conocimientos que circulan en la web. Atender a este público implicará que ganemos todos porque, a veces, el fragor de la investigación y elintercambio con otros colegas llevan a que uno empiece a escribir un poco críptico, solo para especialistas. Pensar en esos otros públicos también, nos va a permitir hacer mejores trabajos científicos.

JPS: Apelando a su profesión de historiador, ¿cuál es la situación de la revista científica en Argentina a lo largo del tiempo? ¿Cómo se manifiesta hoy?

GB: Argentina tiene una tradición muy larga de revistas científicas, especialmente en ciencias sociales y humanas. Yo pertenezco a la Universidad Nacional de La Plata, la cual tiene una tradición centenaria en producción científica. La Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad de Buenos Aires también se encuentran entre las más antiguas en este sentido.

Las revistas, así como las universidades, corrieron con los avatares de los cortes de la democracia en nuestro país, el avance de las dictaduras, lo que llevo a que los equipos de investigación y los equipos de editores debieran salir de la universidad entonces se cortaba el ciclo de edición. Si bien, en cada equipo de investigación, van retornando y recuperándose muchas revistas, algunas han quedado en el camino, desde el último periodo democrático a la fecha ha habido una explosión en producción de revistas de este tipo en todas las áreas.

El último censo, realizado por la Doctora Fernanda Beigel en un excelente trabajo de análisis de las revistas científicas en ciencias sociales y humanas, ronda en las cuatrocientas sesenta revistas en todo el país en todos los formatos. Y hoy hay un movimiento fuerte de editores científicos y ha habido, sobre todo desde hace unos años, un apoyo desde el Ministerio a través de lo que se llama el PISAC (Programa de Investigación de la Sociedad Argentina Contemporánea) que algunos de nosotros estamos viajando por el país haciendo talleres o redactando un manual de buenas prácticas para revistas científicas en ciencias sociales y humanas.

JPS: ¿Qué nos puede decir de la situación de estas publicaciones en las provincias?

GB: Dentro del equipo que se armó en el PISAC, quienes han brindado los talleres han testeado un interés fuerte en las distintas provincias y han confirmado lo que planteaba la Doctora Beigel sobre una gran dispersión de las revistas científicas y muchas de ellas necesitando un apoyo fuerte para poder salir de la esfera local.

JPS: ¿Ha tenido la posibilidad de conocer la REVISTA TRAZOS? ¿Qué análisis nos puede compartir?

GB: Si!Parte de nuestro equipo, Cecilia Rozemblum y Carolina Unzurrunzagaya la había analizado y estuvieron trabajando con el Doctor Cosci. Creemos que han hecho un avance muy importante respecto a su formato anterior, que es una muy buena idea trabajar con recurso continuo, sin números ni volúmenes que les permite mayor ductilidad y les permite vas veces en la web, lo que permite mayor interés del lector y del que se hace lector de TRAZOS y sabe que, cada cierta periodicidad, tiene nuevos artículos para trabajar, para ver; han hecho un muy buen trabajo en el sistema de metadatos, lo cual los prepara muy bien para ir hacia una mayor visibilización a nivel web, a nivel base de datos.


Guillermo Banzato es doctor en historia por la Universidad Nacional de La Plata; es profesor adjunto en las facultades de Ciencias Económicas y Humanidades en esa Universidad. Investigador asistente del Conicet y editor responsable de la revista Mundo Agrario en el Centro de Estudios Histórico Rurales.

Ha publicado diversos artículos sobre temas relacionados con la economía y la sociedad bonaerenses del siglo xix en revistas especializadas en Argentina, México, Brasil y España.