Acerca de la cuadratura del humor: historia y teorías

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Por Rosa Durgam, Ana Monfrini y Roxana Velarde

Las autoras son docentes universitarias y pertenecen al proyecto de investigación “Una mirada sociodiscursiva de ayer y el hoy en el humor santiagueño”, de Cicyt Unse.

rosabiagioli@gmail.com
anamonfrini@yahoo.com.ar
roxana_sgo@yahoo.com

Introducción

El presente ensayo se enmarca en el proyecto de investigación “Una mirada sociodiscursiva de ayer y el hoy en el humor santiagueño”, presentado ante la Cicyt UNSE, actualmente en proceso. Una de las temáticas que comenzó a percibirse en el avance de la misma fue el carácter picaresco propio de los relatos en los  que, a su vez, se veía reflejado  el imaginario social del santiagueño que es capaz de reírse de sus propios defectos. Lo curioso es que esta representación fue expresada por Aristóteles: -nos reímos de nosotros mismos y de nuestro semejante. Otra inquietud surgió al coincidir con Lipovetsky: el humor caracteriza a la sociedad postmoderna, al tiempo que éste adquiere su propia especificidad. Esto inspiró  la pretensión de examinar el humor como un género de producción cultural, desde el ámbito folklórico.

En la música, como en el lenguaje, el humor representa la transgresión de aquello que resulta lógico y previsible y en consecuencia, se enmascara y es violentado o llega a omitirse con voluntad jocosa. Humor cubre una amplia gama de registros y procedimientos: desde la broma sencilla a la de carácter más sofisticado –que genera sonrisa inteligente, apenas esbozada- de la mimesis y parodia a la desviación sintáctica y la ironía. Todas ellas son sus vertientes.           En la música interesa como transgresión sintáctica; o sea, infringir lo previsible e introducir el factor sorpresa, desmintiendo las primeras expectativas -las que se sustentan en las ideas básicas de regularidad y simetría.

Iniciándonos en la bibliografía se advierte que desde la antigüedad se ha teorizado sobre el humor. En una primera aproximación a la problemática se hallaron referencias de Aristóteles, Hobbes, Freud, Bergson, Bajtín, Baudrillard, Maffesoli, Berger, Lipovetsky. Como se puede observar la interdisciplinariedad incide en la dificultad de establecer su género discursivo. En Santiago del Estero se han encontrado algunas referencias de nuestros estudiosos – como en Orestes Di Lullo, Bernardo Canal Feijóo, Jorge Rosemberg- que nos permiten entender el pensamiento humorístico como una tentativa de explicación de la realidad socio-cultural del santiagueño que posibilita un modo de conocer y creer la relación funcional del entorno con el humor actual y el de ayer.

Actualmente, la complejidad y densidad discursiva expresa lo simbólico intercultural entre la negación y la emergencia de diferencias. La idea de fin de una era tal vez esté dando lugar a cambios dentro del sistema de significaciones culturales. De modo que, la importancia del humor crece en la medida que se la vislumbra como expresión identitaria de lo cultural. Hoy, el humor es el signo distintivo del hedonismo generalizado de la cultura postmoderna.

Antecedentes y recorridos conceptuales

Para conocer lo propio, no siempre alcanza con hacer una mirada introspectiva. En ocasiones se hace necesario acudir a la experiencia de otros en búsqueda de elementos que nos ayuden a entender mejor lo que nos pasa. Tal el caso de algunas manifestaciones humorísticas de nuestra cultura cuyos antecedentes se encuentran ya en la Antigüedad. En la Grecia Clásica había dos modos de sensibilizar por el arte: la tragedia y la sátira. La primera pretende que el hombre se haga cargo de su destino, este no depende de él sino de fuerzas más poderosas; la segunda lleva por intención poner en ridículo una personalidad pública como modo de menoscabar su autoridad. En la tragedia se da mímesis füseos, constituye la identificación del espectador con la víctima. El humor aristotélico enfatiza en la  supremacía de la risa, la distancia entre las relaciones asimétricas y lo aceptado por la sociedad. Quintiliano ya introducía una distinción de dos géneros de humor: “rusticitas” (vulgar, grosero) y “urbanitas” (ingenioso y ligero). Las formas bajas del humor juegan con los sonidos; las elevadas, con sentidos; siendo esta última la más hábil explotación de las peculiaridades del lenguaje. (Benet Casablanca, 2000: 5) De ahí que el buen chiste requiere el cumplimiento de dos criterios mínimos: el del sentido y el de la forma: y en la elección de ambos hay un elemento de estilo.

En la Edad Media, predomina la comicidad entendida como efecto, propio de lo popular unido a las fiestas, tal el caso del carnaval que se integra en el realismo grotesco de Bajtín; empeñado en degradar lo oficial y enaltecer lo popular en manifestaciones corporales y materiales.

La vida festiva de la Edad Media pone en escena la cultura cómica de la época y su mayor expresión: la risa. Esta cultura era, en gran parte, “eldrama de la vida corporal (coito, nacimiento, crecimiento, bebida, comida y necesidades naturales) pero no del cuerpo individual ni de la vida material privada, sino del gran cuerpo popular de la especie, para quien el nacimiento y la muerte no era el fin ni el comienzo absoluto, sino sólo las fases de un crecimiento y una renovación ininterrumpidas” (Bajtín, 1990: 84)

Tal uno de los rasgos de la comicidad medieval: el universalismo, que a su vez se relaciona con la libertad –un segundo rasgo-. Libertad que se limitaba a los días de fiesta y de la que se hacía uso y abuso en oposición a la abstinencia alimenticia y sexual pasada o próxima y que, al mismo tiempo se pronunciaba en los dichos licenciosos y obscenos, en los que subyace una filosofía elemental.

Cuando dejan de practicarse estos ritos cósmicos populares – como el día de la primavera, la siembra, la cosecha, Año Nuevo, en nuestro medio sería la Pachamama- se instalan nuevos ritos asociados a instituciones de poder como la iglesia que exige la devoción y el Estado que requiere patriotismo.

Un tercer rasgo de tal comicidad es su vinculación con la concepción de mundo popular no-oficial. La cultura oficial por su seriedad, su autoritarismo, se asocia a la violencia, a las prohibiciones, a las restricciones, infunde el miedo y la intimidación por cuanto -no podría ser de otra manera- se opondrá y condenará cualquier manifestación que la relativice, ridiculice o neutralice. Tal la risa, contra la cual la Iglesia tendrá razones de peso, como relata Humberto Eco en su libro El nombre de la rosa, donde por boca del hermano Jorge se expresa el pensamiento medieval oficial al respecto.     En este período, la risa es apartada del culto religioso, de los ceremoniales estatales, de la ideología elevada, imponiéndose el tono serio como única forma de expresar la verdad, el bien, lo importante. Para el cristianismo ella es una emanación del diablo.

Con el tiempo, se tolerará cultos cómicos paralelos (como la fiesta de los locos, del asno, etc.) con el propósito de cristianizarlos. Finalmente pasaron a ser ilegales, pero se siguieron celebrando en calles y tabernas, al tiempo que se constituían en degradaciones de los diferentes ritos y símbolos religiosos;  esto es,  lo espiritual transferido al plano material y corporal, motivo de regocijos populares y públicos, acompañados de glotonería y embriaguez.

En el Renacimiento se reconoce que la risa es una de las formas a través de las cuales se expresa el mundo, la historia y el hombre diferente, pero no menos importante que el modo serio. Ya dijo Aristóteles que el hombre es el único ser viviente que ríe. Por eso, la risa sería un don divino ofrecido al hombre y es parte de su poder sobre la tierra junto con la razón y el espíritu.

La risa cumplía un rol muy importante en las fiestas. Observa Bajtín que “el universalismo de la risa se manifiesta en forma sorprendentemente lógica en los ritos, espectáculos y parodias carnavalescas” (Bajtín: 1990:84). Aparece también en los refranes, la fábulas, bufonadas e implica una victoria sobre el miedo, el temor a Dios, las fuerzas sobrenaturales. Pero sobre todo, se trata de una victoria sobre el miedo moral que agobia la conciencia del hombre; supera no sólo la censura exterior sino al gran censor interior, ese miedo acumulado en el espíritu humano, desde hace milenios.

La victoria sobre el miedo se expresa en imágenes cómicas, en la representación de monstruosidades, la ridiculización de los símbolos del poder y la violencia de los monarcas, de las fuerzas opresoras y limitadoras.

Párrafo aparte merece la relación esencial de la risa festiva con el tiempo y la sucesión de las estaciones. También con las fases solares y lunares, la muerte, la renovación de la vegetación y la sucesión de los ciclos agrícolas. Se otorga así singular importancia  en positivo a lo nuevo y a punto de llegar. Esto adquiere luego un sentido más amplio y profundo, utópico, que sería la esperanza en un porvenir mejor, en un régimen social y económico más justo: se despide alegremente al invierno al ayuno, al año viejo, a la muerte (carneada) y se acoge con alegría la primavera, la abundancia, la matanza de reses, las bodas, el año nuevo, etc., o sea, los símbolos del cambio y renovación, de crecimiento y abundancia de siempre.

El hombre, después de introducir en su cuerpo y mente lo que el mundo elabora, pone en el mundo lo que él elabora -materializado en las secreciones- que salen por los orificios a través de los cuales el cuerpo se comunica con el mundo: boca, nariz, senos, ano, genitales. Estos últimos, en la habitual ambivalencia del grotesco, constituyen “lo inferior corporal que fecunda y da a luz y, es por eso, que las imágenes de la orina y el excremento se vinculan con el nacimiento, la fecundidad, la revocación y el bienestar” (Bajtín: 1990: 134) Tal es el imaginario de la Edad Media. Más tarde pierde su sentido y se transformará en grosería.

El período que Lipovetsky denominó Clásico -comprendería los siglos XVIII y XIX-, el humor se distancia de las groserías y se diversifica en nuevos y renovados géneros como: la sátira, lo irónico, lo cómico. Ya no es simbólico, sino crítico. Es decir, la risa como efecto gestual no se produce ante lo bufonesco, obsceno o referencias a la muerte, sino ante lo cotidiano, costumbres, individualidades en personajes como por ejemplo: el bromista que muestra superioridad intelectual. El humor se sustenta en la razón, en el placer subjetivo alejándose de lo público, lo festivo. A consecuencia de esto surge el profesional que muestra agudeza de ingenio para comparar situaciones típicas de la realidad social. Ocurre el proceso de diferenciación, según Lash (1990) que da lugar a las teorizaciones sobre la identidad cultural.  La risa es la expresión contenida de una crítica compartida, de una actividad reflexiva que nos pone atentos a una falla, a una tara, o un impedimento humano cualquiera. Ejemplo: “cansancio etílico” (metáfora) en alusión a la persona que está sin fuerzas a causa de su borrachera.

Como complemento, Freud diferencia el chiste y la comicidad. El chiste, dicho agudo y gracioso “se hace”. La comicidad “se descubre” en las personas, los objetos, las situaciones, instituciones como el matrimonio. Esta puede surgir en forma natural o artificial. Ambos son fuente de placer, junto con la imitación, la caricatura, la parodia, el disfraz, el desenmascaramiento.

La imitación hace resultar cómico a la persona objeto de ella; la caricatura destaca un rasgo aislado para que resulte cómico algo que antes pasaba inadvertido, exagerando lo que no es; la parodia y el disfraz sustituyen a las personas eminentes o sus manifestaciones por otras más bajas, para lo que previamente se destruyó la coherencia entre la persona- objetivo y sus actos; el desenmascaramiento tiene lugar cuando se revela la impostura de alguien. Todas estas formas apuntan a degradar a las personas y objetos respetables en su dignidad y autoridad. La génesis de este placer se halla en un estado de ánimo naturalmente bueno en el que hay predisposición a reír. O en un estado provocado por el alcohol o las drogas. También en los recuerdos, porque llegamos a reír ante la rememoración de haber reído.

En la fase reconocida como la postmodernidad, la comicidad instrumental como efecto del  humor se vuelve omnipresente, hedonista, irresponsable, banal, autorreferencial, irregular, excéntrica, persuasiva. El humor adquiere un sentido positivo fundado en lo lúdico, dejando lo negativo, lo burlón y lo sarcástico. De un humor particularista se pasa a un humor con valor de cambio, espontáneo. Es lo que seduce, se obsesiona con el sexo y el dinero. Es decir, se pasa de la racionalidad instrumental al pasatiempo, entretenimiento, diversión, juego. Se diversifican los medios tanto de recreación como de producción y reproducción: tal es el caso de la publicidad, modas, comics, programas de animación y noticieros. Este último -en Argentina- se dio en el caso de “Mañanas Informales” (dirección y producción: Jorge Guinzburg, 2002) que refleja la fragmentación, una escenografía colorida, redistribución de espacios, en cuanto a personajes se destaca: la presencia del payaso “mala onda”, el ingenioso en Guinzburg, el ético en Mazzoni, la mujer postmoderna en Ernestina País. Todo se desarrolla en un contexto alegre, dialógico, gestual, festivo, de juegos creativos con premios, la exageración en el uso del cuerpo y en expresiones, la promoción de grupos musicales y la moda, trucos, cuentos. El humor postmoderno se divierte en un sujeto colectivo que no pretende la transformación. Da lugar según Lash al proceso de des-diferenciación(1)(Lash, 1990) a través de un lenguaje que se universaliza. En la ficción las tragedias dejan de serlo, si la suerte aparece como recurso al alcance de todos, el producto humorístico tiene su fuente en la vida cotidiana, lo popular, lo simbólico y exige espontaneidad, creatividad, variedad. El humor fácil posibilita la consideración de que cualquiera puede generar comicidad, por lo tanto aumenta la aparición de humoristas no habituales, no profesionales en “Reality Show”, etc. Lo imprevisto da lugar a una comicidad auto reflexiva constante, como cuando alguien se tropieza en la calle. Es el self, el ego, el sí mismo que se vuelve objeto de humor, no las acciones de los otros. Sin embargo, en mayor o menor medida, el humor siempre requiere alguna actividad psíquica de quien escucha. La dinámica y funcionamiento de las actividades cotidianas sostienen una modalidad de discurso, donde lo que importa es generar en el otro comicidad. Por lo tanto, el humor se funda en una diferencia, resultado de la igualdad en las distintas esferas de participación social, puesto que las expresiones individualistas junto al respeto por lo que le resulta placentero al otro, se transforma en diferenciaciones, en rasgos, singularidades, extravagancias del prójimo.

En resumen, reconocemos cuatro modos básicos de expresión del humor. En la antigüedad vinculada a la tragedia y la sátira. En la edad media, donde la comicidad va asociada a lo grotesco. En la edad clásica se genera un humorismo crítico y produce diferenciación fundamentada en la racionalidad formal. En la postmodernidad, donde el humor se vincula a todo lo lúdico y por ende, nos reúne en un proceso de des-diferenciación, se distancia de la racionalidad “pura” para enfatizar en las acciones o racionalidad práctica. Aunque, en la actualidad convergen todas las modalidades del humor mencionadas en un contexto de diversión y fiesta.

El humor y lo cómico contextualizados en Santiago del Estero

Nos ubicamos en una visión predominantemente psico-social para abordar el estudio del humor y rescatamos de Julio Casares (1961) -miembro de la Real Academia Española- la caracterización del humor y lo cómico. Denomina humorismo al humor ligado a lo cómico y/o al espectáculo, convencido de que está a lo largo de la historia aún antes de que tenga nombre. Es muy difícil si no imposible separarlos en la realidad, lo cual hace que al hablar de uno hablamos paralelamente del otro, y persistan las confusiones entre lo cómico o festivo, lo irónico y lo humorístico. Utiliza el vocablo humor para designar un sentimiento subjetivo; humorismo para sus manifestaciones objetivas, entendido este último como “un estilo literario en el que se hermanan la gracia con la ironía y lo alegre con lo triste”(2). El humor “es un fenómeno estético complejo, un proceso anímico-reflexivo en el que entra como materia prima e inmediata el sentimiento de lo cómico, en cualquiera de sus múltiples formas”(3). A ello se suma que los sentimientos son elementos integrantes del humorismo, en tanto lo cómico es intelectual. Tiene que ver con lo que entendemos o no entendemos, desde donde surgen juicios de valoración; así lo absurdo, fallido, inadecuado, inesperado, nos causa gracia. Pero, si frente a esto surge simpatía, lástima, temor o cualquier otro sentimiento, el efecto hilarante se diluye. Así, nos reímos de las respuestas equívocas que puede dar un sordo porque no oyó bien, o un distraído que se mal enganchó o un tonto porque no interpreta correctamente lo que se le dice. Pero si emerge en nosotros cierta pena por la discapacidad de tales sujetos, de hecho no nos reiremos.

Abriendo el campo del humor, Javier M. Camacho(4)(1984) establece relaciones entre el humor, la personalidad y la creatividad, con base en las teorías del humor que en algunos casos se superponen. Junto con otros autores considera que las más relevantes son: la teoría de la superioridad es la más antigua y popular. Se acredita a Platón; sin embargo, es identificada con Thomas Hobbes; la misma sostiene que la risa surge frecuentemente cuando las personas sufren pequeños accidentes, cometen errores, tienen algún defecto. Los que se ríen ante ello sienten cierta superioridad respecto de aquéllas. También se ubicaría en un plano de superioridad quien logra hacer reír a los demás. Albert Rapp (1951) plantea la evolución del humor unida a lo ridículo tomando las deformaciones como signo de fracaso y debilidad. La cima del humor sería la capacidad de reírse de sí mismo. Esta teoría se rige por la premisa: “reírse de”, lo que significa que sólo se aplica a personas, no situaciones u objetos. Ej. “Había un viejo muy mentiroso Don Guardo, de Quimilí. Los amigos cansados de sus mentiras buscan a otro mentiroso para que le gane a Guardo y deje de mentir. Mientras comían un asado entre mentiritas y mentiritas le piden al bandeño: -Eh, amigo, decí una mentira,

  • ¿Qué rubro quieres? Claro era profesional che’i.
  • Y bueno de pesca, le piden.
  • Entonces, el bandeño dice:- vos sabes que una vez he’i pescao un bagre muy grande chee, le ‘i sacao una foto, ¿sabes cuánto pesaba la foto? cuatro kilos, che.
  • Todos lo miraban a Guardo como diciéndole ¡a ver, ganale ahora! Has encontrado la horma de tu zapato, parece.
  • Entonces Guardo dice: – bueno yo una vez estaba pescando ahí en el Dulce, y he’i pescao un bagre blanco, deci que había unos changos que me han ayudao a sacarlo, ahí lo he dejao atrás y he seguio pescando. Al rato viene una señora y me ha tocao el hombro y ¿sabes que me ha dicho?,
  • Señor, ¿no sabe si esa combi va para Añatuya…?” (Cuento de Pochi Chávez)

En la teoría de la incoherencia o incongruencia, lo que genera risa son las contradicciones,  las confusiones de niveles lógicos, las expectativas frustradas. Arthur Koestler (1964) sostiene que su origen se encuentra en la asociación de forma y función, toda deformación y función que trasgreda los límites convencionales genera el absurdo, dando lugar a la risa. Asimismo, Casares describe su lógica como un mecanismo “de las premisas A y B que nos dispone a deducir C y, en lugar de C se presenta inesperadamente X. El efecto puede ser cómico o no, según los casos: si X no guarda relación alguna con las premisas, todo quedará en un disparate sin gracia; pero si X se nos revela instantáneamente como una deducción normal, aunque obtenida por fuerza de la lógica, el sentido de la ilación que quedó en suspenso se reanudará hacia atrás desde el consecuente a los antecedentes y volverá -en sentido inverso- desde éstos a la conclusión, que sólo entonces cobrará esa virtualidad específica que nos hace reír”. Ejemplo: “Un día voy al oculista porque no veía bien.

– Me dice: Pase. Me muestra un letrero y me dice:

– Qué letra es esta.

– La hache

– No. Ésta letra.

– La hache

– No EESTAA letra.

– La hache

El oculista se pone sus lentes y dice: -Ajá, habia si’o la hache”.

La teoría de la jerarquía: nos remite a la comicidad medieval, esa que se opone a la mentira, la adulación y la hipocresía constituyéndose en la otra verdad, frecuentemente, sale de la boca del bufón que desafía a la autoridad. Lo admite convencido el autor anónimo de las Sátiras cristianas de la cocina papal de l560: “Creo, por cierto, que los diversos hábitos y naturalezas hacen necesario que la verdad deba enseñarse por diversos medios; de tal forma que ésta pueda ser comprendida no sólo a través de las demostraciones y serias autoridades, sino también bajo la forma de chanzas”. (Bajtín 1990:94) La teoría desarrollada en el siglo XIX plantea la adquisición de cierta jerarquía entre quienes participan de situaciones humorísticas, identifican  payasadas y relaciones, produciéndose una especie de competición entre dos o más personas. Ejemplo:

Recitado de la Chacarera, Mi mama la huelguista, Hermanos Simón. Dice él:

Decime vieja cretina

Qué bichito te ha picao

Has hecho quemar el asao

Y la ropa ya no lavas

 

Tampoco te limpias la cara

diciendo que estás de huelga

te voy a cortar la lengua

si te andas haciendo la pava

 

Contesta ella:

 

Callate viejo chiflao

Que vas a cortar la lengua

Se ve que sos atrasao

y no entiendes nada de huelga.

En la teoría correctiva, el humor, más bien la risa ejercería una sanción social ya que a nadie le gusta que se rían de él. También señala la distancia social y puede contribuir a la cohesión social. Desde la Sociología, Eugène Dupreél(5)  distingue entre la risa de acogida y risa de exclusión, es decir, la risa como mecanismo de inclusión o de ridiculización respectivamente. Para la primera rescata un adagio: “Comienza pequeño niño a conocer a tu madre por la sonrisa”. Esta risa es un modo de comunicarse inherente a nuestra socialización, a la satisfacción de estar reunidos. Enfrente está la segunda, mezcla de gozo y mala intención  que se aplica para excluir a uno o más individuos y marca la forma o reforma de un grupo delimitando el dentro y afuera grupal, por lo que deviene en componente identitario y motivo de agresión en ocasiones. Ejemplo de relaciones:

Pregunta el hombre:

Yo soy parecido al tordo

Que no le gusta anidar

Que pasea entre las aves

Contento y sin trabajar.

Contesta la mujer:

Yo soy como la catita

En mi modo de anidar

Hago mi nido de espina

Así no dentra haragán.

(Di Lullo, 1943:111)(6)

Cognitivamente y en forma simultánea confluyen en lo cómico asociaciones, categorías relaciones de causalidad, finalidad, etc., en suma;  hábitos mentales a los que se suman preceptos morales o normas de convivencia.

En la teoría de la creatividad y expresión del ingenio se entiende al humor como una manifestación de inteligencia e ingenio ante una situación, especialmente las “salidas oportunas”. En este caso se presentan disyuntivas para algunos, la creatividad es un componente de la inteligencia. Para otros, a la inversa, la inteligencia es un componente de la creatividad. Siguiendo criterios generales, un producto creativo debe ser original tener buena realización y eficacia. Concretamente, la relación humor-creatividad es la capacidad de generar humor.

Existen personas que le “sacan el jugo” a las situaciones cotidianas y las transforman de simples en cómicas. Recurso valiosísimo si los hay frente a situaciones críticas, graves o problemáticas. Sirva el ejemplo lo que un tío le dice a su sobrino internado por un accidente en moto sin haberse puesto el equipo para correr y del cual resultó con algunas lesiones leves y pérdida de piel en algunas zonas: “Menos mal que andabas sin el equipo. Eso es caro. Esto (refiriéndose a la internación, medicamentos, etc.)  lo paga la obra social”. Estas salidas y ocurrencias, surgidas de una manera diferente de ver las cosas y de un espíritu alegre, conllevan la posibilidad de ser utilizadas también para la agresión y la ofensa disimuladas.

Podemos tomar también como ejemplo la siguiente anécdota entre santiagueños: llega al aeropuerto el transporte de la agencia de turismo  con un contingente para abordar el avión. El chofer  baja todas las valijas y las deja en la entrada para que los pasajeros se las lleven, entre ellos había un joven de 20 años y su madre. Ella empieza a caminar hacia la zona de embarque, el hijo le grita, ¡mamá, vení lleva la valija!  (En lugar de llevarla él). Otro pasajero le grita, ¿y a vos cuándo te han operao? Este ejemplo esta unido directamente a la teoría del humor en la vida cotidiana y permite leer todo lo que ocurre, comprende espacios y circunstancias humanas complejas ya que están unidas a fases históricas, valoraciones implícitas, prácticas e interacciones, textos diversos, condiciones de clases sociales, edad, sexo, estructura de producción, circulación y reproducción, avances científicos, arte, principios morales, políticos, división social del trabajo, etc.

Otras de las teorías es la del juego que relaciona y remite el humor a la actividad lúdica de los niños. Como en las rondas y cantos infantiles en los que se recurre al juego de palabras. Cabe aclarar que el componente lúdico de las palabras es inseparable de la performance, donde el código verbal y corporal se actualizan temporo-espacialmente mediante una compleja relación entre palabra, cuerpo y sociedad. Por otro lado, el humor es entendido como un juego saludable. Ejemplo:

Te quiero más que a mis ojos

Más que a mis ojos te quiero

Y si me sacan los ojos

Te miro por el agujero.

 (Di Lullo, 1943: 109)

 

La teoría de la ambivalencia  trata de conflictos de emociones que plantean la lucha por prevalecer entre sentimientos incompatibles o situaciones ambivalentes. Las bipolaridades pueden darse entre el amor y el miedo, el deseo sexual y la represión, la naturaleza y la cultura. Ejemplo:“estaban él y ella en la cama.

Él le pregunta: -¿decime vos haces el amor conmigo, por amor o por interés?

– ¡Ay querido…!!, por amor.

– ¿Y no le podrías poner un poquito de interés?” (Chiste de Pochi Chávez)

En los fundamentos de la teoría de la liberación el humor opera como catarsis, liberación de represiones, inhibiciones, formalismos. Por tanto, la risa nos libera de prejuicios morales (egoísmos, envidias, -disvalores- etc.) estimaciones sociales (complejos como gordura, sentimiento de inferioridad o desventajas como inocencia, timidez –entre otros). Adviértase que luego de una experiencia humorística sentimos habernos liberado de algo. Si situamos las imposiciones sociales como disposición psíquica agresiva, su efecto es la represión social y moral de impulsos espontáneos. Ejemplo: “Una vez Cunshi(7) trabajaba en una casa de chapa y pintura. Un día llega un chango con una camioneta  4×4, le habían chocado el guardabarro.

-¡He’i amigo! Vengo a ver si me pueden arreglar la 4×4

Cunshi no había conocío la 4×4

-¿Esta es la famosa 4×4?

-Sí, le dice

-Cunshi le pega una vuelta. Y dice: -Chango te han jodi’o con esta camioneta

-He ‘i, porque?

-De largo puede tener 4, pero de ancho no le veo, che’i…” (Chiste de Pochi Chávez)

El humor, reúne componentes biológicos y psicológicos que generan distintos tipos de personalidad como el bromista, el payaso, el ocurrente, personalidades que también se conforman según el uso que se haga del humor, intrínsecamente relacionado con las funciones del mismo. Ziv (1984)(8)reconoce cinco funciones y  dos dimensiones relacionadas para cada una de ellas: una con la apreciación del humor y, otra, con la creación del mismo. Tales funciones son: la función agresiva, que permite exteriorizar la agresividad sin que se la sienta como tal  y, por lo tanto, se la acepte. La función social, donde el humor permite compartir sentimientos, ideas, expresar descontentos en forma agradable, facilitando su tolerancia. Contribuye a la socialización. La función  sexual: libera inhibiciones y fantasías sexuales. Aún cuando no sea del agrado del que escucha, “pasa”. Las funciones que operan como mecanismo de defensa muestran que el humor protege a las personas de aspectos o situaciones amenazantes. Puede estar dirigida al exterior o a sí mismo. En este caso retrataría un humor autorreferencial o autocrítico. La función intelectual, exhibe que el humor sirve para evitar situaciones conflictivas, eludir ciertas dificultades o conflictos en ámbitos como el de los negocios o políticos. También entre amigos o familiares. Facilitador de la comunicación: el humor “aceita” las relaciones, “rompe el hielo”.

A modo de cierre

Este artículo trata del proceso del humorístico en tres sentidos: 1) nos ubica en la historia y características del humor; 2) rescata la fundamentación teórica del humor mediante procesos cognitivos de comprensión e interpretación ligados a la lógica, la experiencia, el ingenio;  3) caracteriza el humor santiagueño, a partir de sus estudiosos y humoristas.

La importancia de abordar el humor santiagueño nos ubica en la escasez de estudios sobre la temática realizados hasta la actualidad. También advertimos todo lo que contiene: riqueza de vocabulario, capacidad de abstracción, de asociación, correspondencia con una cultura folk.

En síntesis, este proceso de indagación acerca de nuestro humor proyecta redes conceptuales que permiten profundizar, conocer más en detalle aquello de lo que estamos hablando, más allá de lo que se dice o se escribe.


BIBLIOGRAFIA

ARISTÓTELES: Poética. Grafidco Srl. Argentina. 2004.

BAUDELAIRE, Charles: Lo cómico y la caricatura. Ed. Visor. Madrid. 1988

BERGSON, Henri: La risa. Ed. Losada. Buenos Aires.2009.

CANAL FEIJÓO, B.: Ensayo sobre la expresión popular artística en Santiago. Dir. De Cultura de la prov. De Santiago del Estero 2006

CASARES, Julio: El humorismo y otros ensayos. Espasa – Calpe. Madrid. 1961

CASTRO, Sixto: El chiste como paradigma hermenéutico. Disponible enwww.dianoia.filosoficas.uam-mx/info/2011/DIA67_Sixto.pdf

DI LULLO, O.: El folklore de Santiago del Estero. Universidad Nacional de Tucumán. Argentina, 1943.

HOBBES, Thomas: Leviatán. Fondo de Cultura Económica. México 1998.

LASH Scott: Sociología del postmodernismo. Editorial Amorrortu. Buenos Aires, Argentina, 1990. 

LIPOVETZKY, Gilles: La era del vacío. Capítulo V: La sociedad humorística. Anagrama. Barcelona.1996. 

PRIETO CASTILLO, Daniel. Diagnóstico de comunicación. Ediciones Quipus. Quito.1990-

RIVERO WEBER, Paulina: Homo ridens: una apología de la risa. Revista de la Universidad de México Nueva Época Nº 47 Disponible en  www. revistadelauniversidad.unam.mx/47/rivero/47rivero.html consultada en Noviembre de 2011.

TEBES, M. y KARLOVICH, A.: Sisa Pallana Ed. Eudeba. Argentina, 2006.

(1)Cabe aclarar que Lipovetsky fundamenta, el proceso de des-diferenciación, priorizando la actividad de consumo por sobre la producción económica (perspectiva que no se tratará). 

(2)Casares, Julio: El humorismo y otros ensayos. Espasa Calpe. Madrid. 1961, p. 21 – 22

(3) Casares, Julio, op. cit., p. 29

(4) Camacho, J. en “El humor y la dimensión creativa en la psicoterapia”, disponible enwww.palermo.edu/cienciassociales/publicaciones/pdf/Psico6/6Psico2004.pdf

(5) Castro, Sixto J., El chiste como paradigma hermenéutico. Disponible enwww.dianoia.filosoficas.uam-mx/info/2011/DIA67_Sixto.pdf

(6)Orestes Di Lullo (1943) El folklore de Santiago del Estero. Universidad Nacional de Tucumán. Tucumán, Argentina.

(7)Sujeto real devenido en personaje, compañero de infancia y travesuras del relator.

(8) Ziv, A.: citado por Camacho (1984) Personality and sense o humor. New York. Springer.