Vigilar e identificar. Formas actuales de la sociedad de vigilancia en Argentina

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Por Luis García Fanlo
Sociólogo y Doctor en Ciencias Sociales UBA. Docente de Sociología y del Programa de Doctorado en Ciencias Sociales (UBA) y en la Maestría en Estudios Culturales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Investigador del Área de Estudios Culturales del Instituto Gino Germani (UBA). – luis.fanlo@gmail.com

En esta breve comunicación me propongo sugerir un marco interpretativo para pensar críticamente las formas actuales que asume la sociedad de vigilancia en Argentina desde una perspectiva conceptual inspirada en el pensamiento de Michel Foucault.

1. Condiciones de posibilidad

En los últimos años la Argentina se ha incorporado aceleradamente al proceso de transición global caracterizado por el pasaje de la sociedad disciplinaria a la sociedad de seguridad caracterizado por la convergencia digital y cultural, la preminencia de la estética del consumo y un marcado proceso de polarización y fragmentación social. Si bien van quedando atrás décadas de inestabilidad política y dictaduras militares y se consolida el sistema democrático éste asume formas cada vez más acentuadas de avance del Estado sobre las libertades democráticas que se legitiman en nombre del combate contra el narcotráfico, el terrorismo, la protesta social y la inseguridad ciudadana reactualizando las formas en que históricamente se configuró la sociedad de vigilancia. Para usar una metáfora que remite al pensamiento de Michel Foucault la sociedad de vigilancia argentina está dejando de estar estructurada en términos de “vigilar y castigar” para hacerlo en términos de “vigilar e identificar”. Base social, entonces, de las condiciones de posibilidad para la instauración de las (nuevas) formas actuales de la sociedad de vigilancia en Argentina.

2. Condiciones de existencia

El impacto de los desarrollos tecnológicos en curso sobre los dispositivos de vigilancia ha producido una doble transformación. Los antiguos dispositivos disciplinarios basados en soportes analógicos y mecánicos se digitalizan y mediatizan al mismo tiempo que aparecen nuevos dispositivos de seguridad digitales que tienen la capacidad de ensamblarse entre sí configurando redes de vigilancia que ya no operan sobre individuos encerrados e identificados institucionalmente (prisiones, fábricas, hospitales, escuelas, cuarteles) sino sobre el conjunto de la población (calles, plazas, paseos y edificios públicos,  centros comerciales, aeropuertos, terminales de ómnibus, ferrocarriles y trenes subterráneos, cines, rutas, peajes, etc.) es decir, sobre la circulación de individuos libres y anónimos.

La ciudad se convierte en un macro dispositivo de encierro habitado por sujetos a los que hay que identificar fehacientemente ya que cualquiera de ellos puede ser un individuo peligroso mezclado entre la multitud. Lastecnologías digitales convierten a los antiguos Circuitos Cerrados de Televisión (CCTV), por ejemplo, en sistemas de videovigilancia que combinan imágenes captadas por cámaras satelitales y terrestres con las señales de teléfonos celulares, bases de datos de la seguridad social o asistencia médica, tarjetas electrónicas bancarias y de acceso a edificios públicos y privados, prontuarios criminales, documentos de identidad y pasaportes, sistemas de reconocimiento facial, redes sociales mediatizadas, escáneres, pases electrónicos para el transporte público de pasajeros, etc.

A la vez, la red de vigilancia digital nacional tiene la capacidad de conectarse e interactuar internacionalmente compartiendo datos con agencias de seguridad a nivel global. Las políticas de seguridad implementadas en los últimos años en Argentina operan maximizando las redes digitales de vigilancia nacional y su interacción con sus similares de países vecinos y de los Estados Unidos. Base tecnológica, entonces, que de las condiciones de existencia de las (nuevas) formas actuales de la sociedad de vigilancia en Argentina.

3. Condiciones de aceptabilidad

La sujeción de la población argentina a las redes de vigilancia digitales no ha sido impuesta en forma coercitiva por una dictadura militar o un régimen totalitario sino solicitado insistentemente desde principios del siglo XXI por la propia sociedad hasta convertir la demanda de mayor vigilancia, seguridad ciudadana y control social en sentido común.

Sin embargo esta opinión pública hegemónica no surgió en forma espontánea sino como el efecto de más de una década de insistentes interpelaciones producidas por los medios masivos de comunicación, los discursos de políticos conservadores y expertos en criminalística, la cada vez más frecuente movilización ciudadana exigiendo justicia ante la comisión de crímenes violentos seguidos de muerte, el efectivo crecimiento de las estadísticas delictivas oficiales, los discursos de jueces y autoridades policiales y eclesiásticas, la aparición de organizaciones no gubernamentales que apelan a la “mano dura” contra el crimen, y la impericia, ineficacia y corrupción de las fuerzas policiales.

Este conjunto de interpelaciones es conocido en la Argentina como el discurso “sobre la inseguridad” que opera performativamente sobre la subjetividad y las prácticas sociales cotidianas en términos de que cualquier persona, sean hombres, mujeres, niños, ancianos, incluso mujeres embarazadas y pequeños bebes, corren el riesgo inminente de ser víctimas de un crimen violento y perder la vida en cualquier lugar y a cualquier hora sin que exista circunstancia alguna que pueda modificar ese estado de indefensión generalizada. Base subjetiva, entonces, de las condiciones de aceptabilidad de las (nuevas) formas actuales de la sociedad de vigilancia en Argentina.

4. Genealogía

Entre fines del siglo XIX y principios del XX la sociedad argentina atraviesa un acelerado proceso de modernización capitalista simultáneo con la llegada de millones de inmigrantes que produce una radical transformación de la estructura social y de las relaciones de poder. El Estado capitalista asume la forma de gendarme del orden social ante el peligro que para las clases dominantes representan esas nuevas “multitudes argentinas” a las que se representa como individuos peligrosos causantes de levantamientos anarquistas y nuevas formas de criminalidad y protesta social.

El Estado disciplinario, inspirado en el darwinismo social y las técnicas de identificación y control social inventadas por Cesare Lombroso y Francis Galton, ensambla una red de la que participan el servicio penitenciario, las fuerzas policiales y militares, el hospital psiquiátrico, la escuela y la higiene pública organizando minuciosos registros antropométricos, perfiles psicológicos, fichas de identificación, etc. A este dispositivo se le dio el nombre de Cruzada Patriótica.

En este contexto cobra relevancia la implementación (para algunos historiadores argentinos la “invención”) por parte de Juan Vucetich[i], en 1891, del sistema de identificación por medio de huellas dactilares bajo jurisdicción de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Vucetich se dio cuenta que toda la potencialidad de la técnica residía en contar con el registro de huellas dactilares de todos los habitantes del país para lo cual se inventó la cédula de identidad que requería para su obtención de la toma de impresiones a toda la población. El documento de identidad se constituyó en el principal dispositivo de identificación de la sociedad disciplinaria argentina, bajo autoridad exclusiva de la Policía, e incluía huellas dactilares, fotografía, firma autógrafa, y datos de domicilio, estado civil, fecha de nacimiento, sexo, raza, color, nacionalidad de origen, etc.

Inicialmente la población, en particular los sectores populares, resistieron el sistema pero luego de una insistente campaña pública que asociaba la inseguridad en las calles (por el delito y la violencia anarquista) con las facilidades que el nuevo sistema ofrecía al ciudadano “común y corriente” para diferenciarse y no ser confundido con un delincuente o un revolucionario, fue finalmente aceptado convirtiéndose en un verdaderohabitus no salir a la calle sin portar la cédula de identidad; finalmente, décadas de dictaduras militares hicieron el resto, en particular la que asoló al país entre 1976-1983.

Durante la década de 1980 con la reinstalación del sistema democrático se atenuaron los aspectos represivos de la seguridad pública pero durante la década de 1990 la implementación de políticas neoliberales generaron procesos de fracturas sociales que incrementaron la pobreza, la marginalidad, las protestas sociales y el desempleo con su secuela de precarización de la vida cotidiana y la aparición de nuevas formas de delincuencia e ilegalismos inéditos en la historia argentina. Estos cambios estallaron en la crisis político-social-cultural de diciembre de 2001 que significaron el comienzo de una paulatina y contradictoria aunque cada vez más acelerada reactualización de los dispositivos de seguridad en particular a partir de 2007 cuando asume la presidencia Cristina Fernández de Kirchner[ii].

El secuestro y asesinato del joven Axel Blumberg en marzo de 2004 generó manifestaciones ciudadanas masivas en la ciudad de Buenos Aires que exigían al poder político una serie modificaciones en la legislación penal tales como el endurecimiento de penas, la baja en la edad de inimputabilidad, y el juicio por jurados respaldados por más de cinco millones de firmantes de un petitorio presentado ante las autoridades del Congreso de la Nación[iii]. A partir de este acontecimiento comenzará a producirse la proliferación de sistemas de videovigilancia en Argentina y su colonización por parte del discurso sobre la inseguridad: individuos particulares, comerciantes, agencias privadas de seguridad, fuerzas policiales –federales, provinciales y municipales- comenzarán a utilizarlas para la prevención del delito aunque todavía bajo el modelo de los sistemas analógicos de vigilancia.

Hacia 2007 ya se instalaban anualmente en la Ciudad de Buenos Aires unas 20.000 cámaras de videovigilancia integradas con los sistemas informáticos del Estado y de las empresas privadas utilizando software que permitía la convergencia digital de datos, imágenes y voz, reconocimiento facial, interconexión entre bases de datos públicas y privadas, georreferenciación satelital y lectores biométricos. Comienza la era de las redes de vigilancia digital y junto con ella un nuevo y lucrativo negocio instalándose en el país empresas extranjeras así como expandiendo sus negocios las empresas nacionales proveedoras –principalmente al Estado- de equipos, software, agencias privadas de seguridad, cursos de capacitación, instalaciones de monitoreo, centrales de alarmas, etc.[iv].

Nace una economía de la vigilancia[v] que reporta ingentes ganancias a los empresarios del sector financiado con fondos públicos[vi]. Entre 2007 y 2012 el gobierno nacional emprende una activa campaña para asumir como propia la lucha contra el crimen organizado y la inseguridad cotidiana que incluye la modernización de las fuerzas federales de seguridad (Policía Federal, Gendarmería Nacional, Policía Aeronáutica Nacional; Prefectura Naval) asignándoles equipamiento en videovigilancia y redes de vigilancia digital.

El lanzamiento del “Programa Nacional de Seguridad Ciudadana”, en 2008, significó un desembolso de 400 millones de pesos para que distintas ciudades y municipios de la Provincia de Buenos Aires y del interior del país invirtieran en tecnologías de videovigilancia digital; en diciembre de 2010 se crea por decreto presidencial el Ministerio de Seguridad que rápidamente implementa nuevos planes y programas de vigilancia y seguridad como “Buenos Aires Segura”[vii], “Escudo Norte”[viii], “Tren Alerta”[ix] y “Operativo Vigía”[x] todos ellos ensamblados interactivamente con la naciente red de vigilancia digital estatal. 

En noviembre de 2011 la presidenta de la nación, por cadena nacional, anuncia la creación del Sistema Federal de Identificación Biométrica para la Seguridad (SIBIOS) que consiste en la implementación en tiempo real, de forma automatizable y con efectos retroactivos de un sistema de seguridad electrónica que permite identificar personas a través de cualquier cámara de videovigilancia utilizando sofisticados programas de computación que permiten en forma indetectable e ineludible el reconocimiento biométrico y el seguimiento de todos los habitantes del país. El sistema permite a las agencias de seguridad hacer “referencias cruzadas” de información con datos biométricos y otros datos inicialmente recogidos con el fin de mantener la operatoria del Registro Nacional del Documento Nacional de Identidad (DNI) y Pasaporte, agregar muestras de ADN, digitalizar huellas dactilares, y construir un registro biométrico de todos los habitantes.

SIBIOS fue diseñado para el uso de combinado de todas las fuerzas de seguridad y organismos estatales como la Dirección de Migraciones, la Policía Aeroportuaria y la Gendarmería Nacional, e incluso estará disponible a las fuerzas policiales federales, provinciales y municipales[xi]. En el futuro cercano se espera integrar sistemas de reconocimiento facial a las imágenes y grabaciones obtenidas por las cámaras de videovigilancia emplazadas en la vía pública con las obtenidas por SIBIOS[xii].

A principios de 2012 la Secretaría de Transportes implementa el Sistema Único de Boleto Electrónico (SUBE) una tarjeta electrónica de uso individual y obligatorio para utilizar el transporte público. El sistema permitirá, según las autoridades, generar una base de datos con los recorridos de cada usuario, en tiempo real, y cruzar los datos identificatorios con otras bases de datos nacionales, en particular con la Administración Federal de Ingresos Públicos al efecto de asignar a cada persona una tarifa diferencial en función de sus ingresos. SUBE tiene 7.200.000 usuarios identificados y registrados en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires y Conurbano[xiii]. Paralelamente se implementan el “Proyecto X”, un software de vigilancia de la Gendarmería Nacional para identificar líderes políticos y sociales vinculados a la protesta social y sindical, y los “Centros de Monitoreo y Videovigilancia” de la Policía Federal en los que personal especializado, en tiempo real, monitorea con cámaras de alta tecnología, puntos estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires. Cabe destacar que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires implementa, paralelamente, su propia red de videovigilancia y sus centros de monitoreo a cargo de la Policía Metropolitana.

5. Sujeción y subjetivación

Las formas actuales de la sociedad de vigilancia en la Argentina pueden ser pensadas como un nuevo modo de subjetivación que hace del derecho humano a la identidad una excusa para implementar sistemas cada vez más sofisticados de vigilancia y control social basados en la identificación y clasificación de la población según los requerimientos de normalización diferencial que alimentan a las redes de vigilancia digital. La omnipresente mirada panóptica, los ojos y oídos que todo lo ven y todo lo escuchan sin ser ellos, a su vez, vistos ni oídos, ahora asumen la forma del ojo electrónico potenciado por la convergencia digital y las nuevas tecnologías de comunicación e información.

SIBIOS es el nuevo paradigma del Gran Hermano orwelliano que gobierna no por la coerción real que implica el sistema de vigilancia e identificación en sus formas actuales sino por el hecho de que su existencia está naturalizada en la subjetividad individual y colectiva de los argentinos de modo tal que nadie se siente ni vigilado ni controlado. De modo que las formas actuales de la sociedad de vigilancia en Argentina producen, a la vez, efectos de sujeción y subjetivación, gobierno de sí y de los otros, subjetividades sujetas a un poder externo y a sí mismas, interioridades que funcionan como complejos pliegues de una exterioridad. Lo que hacen estos dispositivos no es otra cosa que vigilar e identificar y producir en nuestras subjetividades el deseo de ser vigilados e identificados. Y en ese sentido, la sociedad de vigilancia imaginada por Orwell se ha vuelto realidad en Argentina y ya forma parte de nuestra argentinidad. 

NOTAS

[i] Juan Vucetich nació en Lessina (Croacia) en 1858 y murió en Dolores (Provincia de Buenos Aires, Argentina) en 1925. Inspirado en el darwinismo eugenésico de Francis Galton su trabajo en el cuerpo de policía bonaerense está considerado como el fundador del peritaje policial y el inventor del método dactiloscópico de identificación de personas. Escribió libros y manuales de procedimiento de fama internacional como Instrucciones Generales para el Sistema Antropométrico e Impresiones Digitales (1891), Idea de la Identificación Antropométrica, Las impresiones digitales (1894),Dactiloscopia comparada (1904)

[ii] Más información http://www.minseg.gob.ar/

[iii] El 14 de abril de 2004 se aprueba la llamada “Ley Blumberg” que establece no solo el aumento de las penas por secuestros extorsivos y violaciones seguidas de muerte sino también la creación de un nuevo Registro Nacional de las Personas y de un Registro Público de Usuarios de Telefonía Celular, la modernización de las centrales telefónicas de la Policía Federal Argentina a través del servicio “911”, etc.

[iv] Según datos no oficiales correspondientes al año 2007 en la ciudad de Buenos Aires había aproximadamente 120.000 cámaras de monitoreo por video ubicadas en oficinas públicas, empresas, comercios, bancos, cajeros automáticos, estaciones de subte y de trenes, calles y avenidas, plazas y parques, torres de viviendas y casas, hoteles, restaurantes, supermercados, cafés, kioscos, estaciones de servicio, museos, estadios de fútbol, puestos de peajes, autopistas e incluso en cementerios. Unas 800 cámaras pertenecían al Estado, incluyendo la Policía Federal, la Prefectura y el Gobierno de la Ciudad (GCBA). Otras 300 en estaciones ferroviarias y del subterráneo. Y 115.000 en el ámbito privado, según fuentes del mercado. Verhttp://www.iprofesional.com/notas/58425-Convergencia-de-voz-imagenes-y-datos-llega-a-la-video-vigilancia.html

[v] Ver Cámara Argentina de Seguridad Electrónica, http://www.casel.org.ar/2005/index.php

[vi] “Videovigilancia urbana, el gran negocio de la invasión a la privacidad”,http://www.criticadigital.com/impresa/index.php?secc=nota&nid=27040

[vii] “Buenos Aires Segura”, http://www.minseg.gob.ar/buenos-aires-segura

[viii] “Escudo Norte”, http://www.minseg.gob.ar/operativo-escudo-norte

[ix] “Tren Alerta”, http://www.minseg.gob.ar/operativo-tren-alerta

[x] “Operativo Vigía” http://www.minseg.gob.ar/operativo-vig%C3%AD

[xi] En abril de 2012 el Ministerio del Interior informa que el sistema SIBIOS ya está operativo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza para control biométrico inmigratorio, http://www.migraciones.gov.ar/accesible/?noticia=1332

[xii] Ver un detallado informe sobre SIBIOS,http://blog.smaldone.com.ar/2012/04/24/sobre-el-sibios-identificacion-biometrica-en-la-argentina/ y también http://www.telam.com.ar/nota/6610/

[xiii] Más informaciónhttp://www.cronista.com//contenidos/2012/01/26/noticia_0082.html