El tema (de Tesis) no es el problema (de la Tesis)

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Por Marta Gerez Ambertin
Doctora en Psicología UNT / Docente UCSE – diotima@rcc.com.ar

“Insistir sobre lo esencial dejando de lado las minucias y evitar un defecto muy común: extender lo que no exige más que una sola palabra, probar lo que nadie discute y comentar lo que es obvio” .(Jean le Rond D’Alembert “Discurso preliminar a la ENCICLOPEDIA” Trad. de Helene Marty, Bs. As.: CEAL, 1982. pp. 17/18).

El consejo de D’Alembert tiene una relevancia suprema al encararse un Plan de tesis doctoral, muchos de los cuales simplemente son cientos de palabras (cuando sólo dos o tres eran suficientes), acumulación de pruebas (para lo que ya está archiprobado), o extensísimos comentarios (de lo obvio).

Entiendo que una de las causas de esas páginas innecesarias remiten a una confusión que el doctorando debería solucionar lo antes posible: el asimilar el TEMA de la tesis al PROBLEMA de la tesis.

El Doctorado en Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, en la grilla orientativa que envía al evaluador de planes de tesis, pregunta:

Tema:

¿Su formulación es clara y concisa?
¿La lectura posibilita la identificación de la problemática a investigar?
Como se ve, se refiere a dos cosas, que NO son lo mismo:
1) Tema
2) Problema
Precisamente, cuando se evalúa un Plan de Tesis lo primero que el evaluador busca es si el trabajo presentado permite la identificación de la problemática a investigar.
Pero en un Plan de Tesis no se trata sólo de determinar “un problema”, se trata también -y fundamentalmente- que ese problema no sólo es importante para nosotros sino también para los demás, es decir, el “problema” que supuestamente hemos detectado en una disciplina o en un saber debe tener “importancia” para esa disciplina o ese saber.

Generalmente, los formularios de Evaluación de Planes de Tesis preguntan al Evaluador si en el Plan presentado se destaca la relevancia de producir conocimiento en relación con el tema elegido. Y ello porque no sólo es preciso destacar la importancia personal que se le concede a un tema, sino, y especialmente, la trascendencia que tiene el mismo para determinado campo de estudios o prácticas.

Tomemos un título posible de tesis que “pareciera” unificar tema y problema: “La violencia escolar en las escuelas santiagueñas”. ¿Por qué este tema sería también un problema? Se me dirá “porque es obvio que la violencia es un problema”; pero esto es archisabido ¿es necesario hacer una tesis para demostrar que la violencia es un problema? Hay millones de textos que prueban eso hasta el hartazgo. Bueno, pero nadie se refirió NUNCA a la violencia en las escuelas santiagueñas. ¡¡Ajá!! He allí la “situación problemática” o “problema” que la tesis viene a resolver: No hay un registro histórico (o zonal, o por rangos etarios, o por épocas, etc.) de los hechos violentos en las escuelas santiagueñas. Nadie nunca registró: escuelas donde se producen hechos violentos, edad de los violentos, formas de expresar la violencia, respuesta de los docentes a los hechos de violencia, décadas de mayor (o menor) violencia, etc. En síntesis: nadie nunca antes hizo una “descripción” de la violencia en las escuelas santiagueñas. El problema de la tesis, entonces, NO es la violencia escolar en las escuelas santiagueñas (lo que, en realidad, sería el tema), sino la falta de un registro pormenorizado, sistemático, exhaustivo, etc. de estos hechos. Ese es el aporte de la tesis, ese es el “problema” (la falta de…) que solucionará la tesis.

Pero supongamos que ya hubo quienes hicieron ese trabajo: existe un texto de 900 páginas describiendo todos los actos violentos cometidos en las escuelas santiagueñas entre 1950 y 2010. Obvio, pues, que este no puede ser el “problema” de nuestra tesis: no hay tal problema, el “problema” (de la falta de…) ya fue solucionado. Pero “describir” algo no es “explicarlo”. Ese texto que, digamos, ha hecho el “trabajo de campo” nos permite encontrar otra “situación problemática”: no hay una explicación sobre las causas de esos hechos violentos. El que hizo el libro de 900 pp. se limitó a contar hechos, no a explicarlos.

Pero supongamos, también, que hay un autor que, antes que nosotros, ofreció 425 causas de hechos de violencia escolar en Santiago. Entonces, tampoco puede ser ese el “problema” de la tesis.

Sin embargo, ¿hubo alguien que ofreció una “solución” a esos hechos? Si no lo hay, acabo de encontrar el “problema” de mi tesis.

¿Qué intento decir con todo esto?

Que a medida que nos contactamos con el conocimiento acumulado en nuestra área de interés nos topamos con lagunas, imprecisiones y discrepancias entre los autores, teorías que la práctica refuta, interrogantes que o surgen de los textos que trabajamos o nos los formulamos a partir de esos textos, hechos que, o no han sido descriptos o no han sido explicados o no se les ha dado una solución, o que deberían ser analizados a la luz de nuevas teorías, etcétera.

El “tema” de nuestro interés contiene “enigmas” que es preciso que sean especificados. Estos “enigmas” pueden ser entendidos como discrepancias entre aquello que es y aquello que debería ser –según el investigador–.

El reconocimiento de estos enigmas deviene, entonces, una situación problemática (un “problema” puede ser tanto algo hallado como algo construido).

No se entienda “situación problemática” como el gran enigma que la tesis resolvería. Algo tan sencillo como advertir que no hay un texto que recoja todos los hechos violentos en las escuelas santiagueñas (para describirlos, explicarlos o solucionarlos) es una “situación problemática” en la medida que se demostrara que tal trabajo es necesario y, por lo tanto, “problema” posible de una tesis.

¿Por qué digo en la medida que se demostrara que tal trabajo es necesario? Porque no todo enigma es relevante para nuestra disciplina. La “situación problemática”, el “problema” que desarrollará la tesis tiene que ser importante para nuestra comunidad disciplinar, no sólo ni únicamente para el investigador. En síntesis: hay que demostrar que lo que vamos a investigar contribuirá al avance del conocimiento de NUESTRA DISCIPLINA, no de cualquier otra disciplina. ¿Es relevante, necesario, útil a nuestra disciplina contar con un texto que resuma todos los hechos de violencia en las escuelas santiagueñas? Su respuesta puede ser “NO” si cree que tesis doctoral es sinónimo de “el gran descubrimiento que revolucionará la ciencia” y por esta creencia se pasa años buscando algo que nadie hizo o dijo jamás, que nadie solucionó nunca, que nunca advirtió nadie. Es posible. Pero no estamos haciendo un trabajo para ganar el Nobel sino para doctorarnos, por tanto, ¡no exagere!

El “problema” es eso que: falta, sobra, está mal o insuficientemente explicado o difundido, se ha interpretado erróneamente, no se ha advertido la importancia que tiene, no ha sido analizado a la luz de los nuevos avances de la disciplina, etcétera.

En síntesis: plantear un problema es el inicio y el final de una tesis. Sin problema no hay tesis. Aún concediendo que las nuestras no sean “ciencias”, sí son (o deben ser) conocimientos “científicamente elaborados” entendiendo por tal a las dos operaciones que están en la base de cualquier trabajo científico actual: plantear problemas y formular hipótesis (es decir, posibles soluciones a esos problemas).

He observado que las mayores dificultades de los doctorandos son:

1. Hallar su “tema” de tesis

2. Una vez hallado el “tema”, hallar el “problema”.

Creo que ayuda tener en claro que una investigación puede intentar:

1. describir
2. explicar
3. predecir

O una sola de ellas o dos o las tres (los “tipos de tesis” posibles podrían compendiarse en estos tres intentos).

El doctorando puede hacer una tesis donde describe las instituciones de salud mental de su provincia, explica el dispositivo al que obedece su estructura actual y predice que, de adoptarse las medidas que él sugiere, pueden producirse mejores resultados. Pero, el énfasis en una u otra de esas instancias, dependerá de la “situación problemática” de la que haya partido. La “situación problemática” de la que partió pudo ser:

a) Se carece de un documento que compendie las disposiciones públicas provinciales en Salud.

b) Se carece de un estudio sobre la aplicación de esas disposiciones. Es decir, nadie nunca se preocupó por estudiar si lo que dice el Estado que debe hacerse: a) se hace b) se hace bien. c) es adecuado. d) logra los supuestos objetivos que se propone; etcétera.

c) Ya existe –o no– lo que indico en a) y b) pero lo que el doctorando se propone es demostrar que todo eso obedece a un dispositivo que encubre la real situación que es la falta de interés del Estado por la Salud Mental.

Podríamos seguir con esto. Lo que quiero decir es que de dónde partimos pauta el a dónde llegamos. Y ese “de dónde partimos” es la “situación problemática”, el “problema” que la tesis intenta resolver.

Como dije: problema es algo que falta, algo que sobra, algo que está mal explicado, algo a lo que se atribuye una importancia que demostramos que no tiene, algo que no funciona (demostramos porqué), algo que podría funcionar mejor (ofrecemos las pautas para eso), algo que es necesario y no existe, algo que puede ser visto desde la óptica de… (otra teoría, otros autores, otros métodos de análisis).

Cuando se formula una hipótesis de investigación es porque –previo a ello– hemos demostrado que hay un “problema”, una situación problemática. En otras palabras, el problema de investigación es la especificación de una situación problemática y esa especificación concluye en una hipótesis, o sea, en una sentencia que establece una relación entre dos conceptos, relación que requiere demostración, comprobación, argumentos que la sustenten. “La investigación se basa y ha de surgir de un sector de la realidad que pueda problematizarse (…) Ninguna investigación comienza si no se detecta alguna dificultad en una situación práctica o teórica. Es esta dificultad, o problema, quien guía la búsqueda de algún orden entre los hechos, en términos del cual la dificultad pueda solucionarse” (Schuster, F. El método en las ciencias sociales. Bs. As.: Editores de América Latina. 2004:15).

Detectar una dificultad no es sinónimo de hallar la solución al más grande enigma de la humanidad. Por eso comencé con D’Alembert y su “Discurso preliminar” a la Enciclopedia. Pocos textos han sido más decisivos para el avance del pensamiento occidental y, al fin de cuentas, no contenía nada que no fuera ya conocido, que no estuviera ya escrito, no hay en ella ningún GRAN descubrimiento. Pero nadie, antes que D’Alembert y Diderot, había emprendido la tarea de reunir todo el conocimiento que Occidente había acumulado. “Eso” que faltaba fue la “situación problemática” de la que partieron y a la que su texto vino a ofrecer una solución.

No es siquiera pensable que alguien pueda ofrecer una explicación y –mucho menos– una solución al problema de la violencia escolar en las escuelas santiagueñas si no parte de textos o documentos que describan los hechos de violencia que se dan en dichas escuelas.

Tampoco se trata de creer que nuestra explicación o nuestra propuesta de solución serán (o deben ser) LA explicación o LA solución. Bien decía Pascal que “todo vacila con el tiempo”. La “solución” al problema de “la falta de…” que significó la Enciclopedia que compendiaron D’Alembert y Diderot en el siglo XVIII hoy no pasa de ser casi una curiosidad de eruditos. Todos seremos refutados, superados y hasta olvidados… y no está mal que así sea. Trabajamos para el presente, el único tiempo sobre el que es medianamente posible esperanzarnos con algunas certezas, lo cual no ha de ser obstáculo para que soñemos con el porvenir que, siempre es largo.