Partidos, comunicación política y participación en las elecciones primarias de Santiago del Estero

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Por Ernesto Picco
Editor revista Trazos / Becario Conicet – Unse / Docente UCSE – ernesto_picco20@hotmail.com

El domingo 14 de agosto las urnas definieron los nuevos límites del mapa político nacional. Sabiendo que los contextos subnacionales presentan características específicas, es importante ahora tomarnos un momento para analizar la situación en Santiago del Estero, en términos políticos y – sobre todo en pos de hacer énfasis a los temas que le competen a esta revista – en las cuestiones vinculadas al discurso y las campañas de los distintos partidos que midieron sus fuerzas en nuestra provincia.

En términos estrictamente políticos, el Frente Cívico obtuvo un triple triunfo:

1) Santiago fue la provincia en la que hubo un mayor porcentaje de votos kirchneristas, con el 80%, (68% del Frente Cívico encabezado por Gerardo Zamora y 12% del Frente Para la Victoria encabezado por Chabay Ruiz) seguida en segundo lugar por Formosa, con el 70%.

2) La participación de votantes del último domingo rozó el 70% y fue una de las más altas que tuvo la provincia desde el retorno a la democracia. Hay que decir que las elecciones en las que se dirimió un cargo presidencial siempre han tenido mayor afluencia de votantes en Santiago (63% en 2007; 68% en 2003; 72% en 1999; 71% en 1995; 72% en 1989; 69% en 1983). Este es un tema que en cada elección preocupa especialmente al oficialismo local, en aras de legitimar sus triunfos con un caudal de votos que sea representativo. Desde la llegada del FC al gobierno en 2005, momento en que hubo una participación del 65% del padrón, la cantidad de los santiagueños que acudieron a las urnas ha ido decreciendo en cada oportunidad, hasta llegar casi el 50% del padrón. Esta última elección rompió esa tendencia y marcó un record de participación.

3) El triunfo en La Banda, donde el FC siempre había sido derrotado por el Movimiento Viable de Chabay Ruiz. Esta vez el oficialismo provincial se impuso sobre el oficialismo municipal obteniendo un 54% de los votos. Además, es importante señalar que el zamorismo continúa ampliando su ventaja sobre el chabaísmo. En las elecciones de diputados nacionales de 2007 había obtenido 43 puntos de diferencia (53% contra 10%), en las elecciones de senadores de 2009, 47 puntos (62% contra 15%), y en estas son 56 los puntos de diferencia (68% contra 12%). En lo que respecta a las demás fuerzas políticas, ninguna alcanzó cifras significativas, más allá de que – salvo la Izquierda por una Opción Socialista, que apoyaba la candidatura de Altamira – todos obtuvieron el piso necesario para seguir participando en octubre.

Reforma política y comunicación en Santiago

La Reforma Política de 2010, que se hizo visible a partir de estas elecciones primarias, planteó un cambio fundamental: el otorgamiento equitativo de espacios gratuitos en medios audiovisuales para las campañas mediáticas de los partidos políticos. Este sistema se hizo vigente también en Santiago del Estero, cuestión que permitió a fuerzas políticas minoritarias tener una presencia en los medios audiovisuales que, con las viejas reglas del juego, no habían tenido.

De esta manera, la posibilidad de los partidos de difundir su propuesta dejó de ser una posibilidad ligada estrictamente a su capacidad económica o a su relación con los empresarios de la comunicación, para convertirse en un derecho garantizado por el Estado nacional.

En nuestra provincia, los apoderados de cada partido debieron gestionar el pedido ante la Justicia Electoral, tras lo cual recibían una clave para presentar ante los medios de comunicación, junto con el material que quisieran difundir. El espacio ya estaba pagado por el gobierno.

Este cambio significó un avance en nuestra provincia a favor de la igualdad de acceso a la difusión de los partidos, aunque tuvo menos efecto que en otros lugares del país. Esto es así porque la reforma concibe este punto solo para televisión y radio. En Santiago – como en muchas provincias del país – el medio de comunicación con mayor penetración e influencia sigue siendo el diario en papel: porque las radios marcan su agenda a partir de lo que dicen los diarios locales – en muchos casos con lecturas textuales – y porque la televisión en el interior tiene por ahora un desarrollo mucho menor al nacional, en términos de horas de trasmisión, alcance y variedad de oferta.

Los diarios siguen siendo en Santiago el medio más importante y en sus páginas, todavía es sumamente desigual la visibilidad, la jerarquización y el tratamiento que se le da a los diferentes sectores políticos.

Otra de las diferencias de visibilidad de los partidos que se presenta en una provincia como la santiagueña es la que tiene lugar en la vía pública. El oficialismo – sea cual fuere – siempre posee mayores recursos económicos para pagar grandes avisos y pintar carteles en la vía pública. La diferencia de visibilidad en las calles también ha sido muy marcada.

Discurso y reconocimiento en la batalla entre los “cristinistas”

El que Santiago haya sido la provincia con más votos “cristinistas” fue posible no sólo por la excelente elección del Frente Cívico, sino por los votos que se le sumaron del Frente Para la Victoria con los que finalmente se superó a Formosa.

Así puestas las palabras, pueden sonar a una suerte de concurso para ver qué provincia es más “cristinista”. Y aunque no se trata de eso, justamente esa es la actitud que se ha podido ver en el marco de la sub-batalla electoral que se presentó en el escenario político santiagueño: por un lado, la pelea a nivel nacional con la que se buscaba confirmar al kirchnerismo en el gobierno; y en el ámbito local – y a ese nivel probablemente la más importante – era otro duelo electoral entre Gerardo Zamora y Chabay Ruiz, en el que el Frente Cívico buscaba seguir marcando su territorio y sostener – o ampliar – las diferencias con la única fuerza política local que tiene un caudal representativo como para hacer sombra al oficialismo.

Ambos dirigentes encabezaron personalmente las campañas cristinistas. Los dos buscaban ser reconocidos como EL líder de La lista de la presidenta. En el caso del Frente Cívico, Gerardo Zamora se postuló como precandidato a diputado suplente. Esta presencia en las listas puede interpretarse de dos maneras: o como una forma de asegurarse un lugar en el Congreso en caso de que fracase un intento por la re-reelección para el 2013 (que ya empezó a discutirse el año pasado); o bien para poder ser la cara visible de la campaña del FC, como efectivamente lo fue en los avisos y en las boletas. La explicación que dio el gobernador en los medios pasó por la segunda opción, señalando que se pone “la campaña al hombro” en cada elección y que esta es una manera de “plebiscitar su gestión”.

Chabay Ruiz, por su parte, había ganado una mano al principio de la partida: se había quedado con el sello del Frente Para la Victoria, a partir de la conformación de una alianza entre el Movimiento Viable y los representantes del Partido Justicialista. El intendente de La Banda fue la cara visible de la campaña del FPV como precandidato a primer diputado. Ruiz ya había encabezado la lista de una elección legislativa nacional en 2009, que es recordado como el año de las “candidaturas testimoniales”. En aquella ocasión, tras obtener el cargo por ser la primera minoría, se bajó para continuar trabajando en el Ejecutivo municipal, y dejarle la banca del senado a la actual legisladora Ana Corradi.

De esta manera, la campaña política volvió a mostrar una notoria personalización en los líderes de ambos sectores, que acapararon el protagonismo político, la imagen y la palabra. En este contexto, quedaron muy empequeñecidos los demás candidatos. Incluso – y sobre todo – los de sus propios partidos.

En el caso de Zamora y Ruiz, se trata de dos líderes que, además, se disputaban – se disputan todavía – un capital político que comparten: la relación con la presidenta. Zamora se ha mostrado en las tapas de los dos diarios locales en cada acto que ha podido compartir con ella, y la imagen de los dos juntos ha sido repetida en los avisos publicitarios y las boletas. Zamora se manifiesta en todos sus discursos públicos como un defensor del modelo nacional y un hombre del kirchnerismo de la primera hora. Al momento del triunfo del domingo, resaltó el llamado de CFK felicitando al Frente Cívico por el triunfo.

Por su parte, Chabay hace lo propio con sus recursos y en la medida de sus posibilidades. Los avisos y carteles del FPV presentaban a la presidenta en el centro, con Ruiz a su izquierda y Marcelo Nazar (la cara visible del sector remanente del PJ no integrado al Frente Cívico) a su derecha. Los tres aparecen, bajo la frase “Votá la boleta azul. Votá la lista de Cristina”. Y como el intendente bandeño tiene menos cabida en los actos oficiales nacionales que el gobernador santiagueño, procuró, en sus intervenciones públicas poner énfasis en su vínculo con el kirchnerismo, tratando de mostrarse como el favorito de los Kirchner. Por ejemplo, en el acto de cierre de campaña del 10 de agosto, en la esquina bandeña de Besares y Belgrano, Ruiz recordó: “Cuando veía un cartel de Néstor, me vino a la memoria cuando bajó del avión en Santiago del Estero y decidió que en mi camioneta lo lleve a Tucumán bajo una lluvia torrencial. Cuántas cosas compartidas con ese querido amigo y compañero”.

Pero esta disputa simbólica entre ambos referentes también se inscribió en términos territoriales. Una semana antes de las elecciones, Chabay Ruiz sorprendió apareciéndose en la ciudad capital con una caminata por las peatonales en las que conversó con los vecinos. Había ingresado de a pie en el corazón del que es el territorio de su adversario desde sus tiempos de intendente capitalino. Al día siguiente, Zamora retrucó con una caminata en La Banda, reuniendo a una multitud de adherentes al Frente Cívico.

Al final de cuentas, después de las elecciones ambos conservan el capital político en disputa. Zamora, porque es el máximo referente de una provincia que es aliada al kirchnerismo desde los tiempos de la Concertación Plural. Ruiz, porque, en un senado en el que – por el momento – las fuerzas del oficialismo y la oposición están muy parejas, tiene en el voto de la senadora Ana Corradi un capital clave que es necesario para que el Ejecutivo nacional consiga el apoyo parlamentario de sus iniciativas.

Otros partidos, otras luchas

Distintas fueron las peleas que se presentaron en el pelotón del fondo. En primer lugar, se encontraban los radicales no zamoristas que buscaban no desaparecer de la escena política santiagueña; en segundo lugar, la única interna propiamente dicha que se dio en las primarias y que tuvo lugar entre los precandidatos del duhaldismo, en el que se enfrentaron las listas de César Iturre y Pedro Brué; y finamente, entre los que luchaban por alcanzar el mínimo de votos para poder participar de las elecciones de octubre: entre ellos se contaron el binnerismo – integrado por un socialismo que busca recuperarse y el ascendente Movimiento Libres del Sur, la izquierda tradicional, y la fuerza que apoyó a Rodríguez Saa, con la dirigente peronista Malba Herrera a la cabeza.

El radicalismo santiagueño, que apoyó la candidatura de Ricardo Alfonsín, incurrió en algunos hábitos personalistas parecidos a los del FC y el FPV. El precandidato a primer diputado fue el dirigente César Herrera, y los anuncios llevaban su nombre junto a los de Marcelo Lugones (ex concejal y ex candidato a intendente de la capital) y Emilio Rached (actual senador disidente del Frente Cívico y ex vicegobernador), ambos precandidatos a diputados suplentes en tercer y cuarto lugar respectivamente. Estos dos referentes del radicalismo local aparecieron también como voceros de la propuesta en los medios locales, rezagando la visibilidad de los precandidatos titulares.

En tanto, Las expresiones vernáculas del duhaldismo también tuvieron sus singularidades. César Iturre (Renovación Republicana), que se impuso sobre Pedro Brué (Capacidad y Grandeza) como candidato a diputado por esta fuerza (ambos rondaron el 6% pero el primero se impuso por 1.500 votos) insistió ante la prensa con que Eduardo Duhalde es “la única opción opositora en Santiago del Estero y a nivel nacional” (El Liberal, 11/08/11). Aquí la lucha fue triple: para que Duhalde se acerque a CFK a nivel nacional, para que Iturre supere a Brue en la interna, y para quitarle terreno a Chabay Ruiz en su lugar como el opositor más visible del zamorismo, en tanto Renovación Republicana se propone a sí misma como “única opción opositora en Santiago”. Por su parte, los candidatos que apoyaban a Hermes Binner y Alberto Rodriguez Saa dieron batalla para conseguir superar el 1,5% necesario para presentarse en octubre. Ambos lo hicieron repitiendo las ideas fuerza de los discursos de sus precandidatos a la presidencia: unos presentando una alternativa progresista al bipartidismo, y otros proponiendo repetir a nivel nacional el “modelo San Luis”.

Lo que puede verse en todos estos casos es que los esfuerzos de los distintos sectores estaban más centrados en difundir las precandidaturas presidenciales, que en efectivamente impulsar las candidaturas de los diputados. Las críticas y los debates estuvieron puestos en las responsabilidades del Poder Ejecutivo, y poco y nada en las cuestiones vinculadas al Poder Legislativo y a la representación de la provincia en el Congreso.

Reflexiones a modo de cierre

Las elecciones del domingo nos dejan algunas conclusiones interesantes para reflexionar acerca de la política santiagueña:

1) Los santiagueños mostraron su participación más alta en las urnas de los últimos años. Sin embargo, hay 19 provincias que tuvieron un porcentaje de votantes mayor que Santiago. Solamente en Formosa, Misiones y La Rioja no se alcanzó el 70% de los votos. Santa Cruz (77%), Buenos Aires (76%) y Entre Ríos (76%) son las provincias en las que más gente fue a votar.

2) La adhesión al Frente Cívico sigue creciendo, a partir de los datos que le otorgan cada vez más diferencia en relación a los demás partidos locales.

3) Paralelamente, la adhesión al gobierno de Cristina Kirchner se mantiene igual (en los comicios presidenciales de 2007 había obtenido el 79% de los votos) aunque esta adhesión se encuentra repartida entre el Frente Cívico y el Frente Para la Victoria.

4) Sigue existiendo una dependencia notoria de los liderazgos de rostros con historia: Zamora, Chabay, Rached, Lugones. La contracara de esta cuestión, es el freno a la aparición de nuevos liderazgos en los partidos políticos.

5) Aún no hay una visibilidad equitativa de los partidos y sus propuestas. Tal vez esta visibilidad pueda ser pareja – siguiendo el espíritu de la reforma política kirchnerista – si la apertura igualitaria de espacios que se ha dado por ley en la televisión y la radio pudiera ser igual a los diarios en papel y a la vía pública.