El contenido de lo público

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Por Gustavo Gauna
gasgauna@hotmail.com

No caben dudas de que vivimos en un mundo en el cual los avances tecnológicos han impactado sobre nuestras formas de vida, modificado hábitos, costumbres y hasta la manera de vincularnos con los demás e interactuar.

No sólo la aparición de los medios masivos de comunicación y los teléfonos celulares han contribuido para ello, sino que la masificación del uso de Internet y la irrupción explosiva de las redes sociales han provocado cambios sustanciales en los vínculos interpersonales que como miembros de una sociedad debemos construir con nuestros conciudadanos, con consecuencias cuyo alcance aún no podemos precisar.

Lo cierto es que los roles sociales y el posicionamiento que como actores sociales debemos adoptar, se han visto alterados de diversas formas, poniendo en jaque el concepto tradicional y el modelo de individuo y de sociedad que poseemos, trastocando con ello el paradigma de relación entre ambos, que en gran medida determina las prioridades y valores ponderados como superiores por un sujeto. En el marco de esos cambios, creo que uno de los más relevantes que se ha producido es el cambio en el contenido del “discurso público”, entendiendo por tal aquellos problemas y preocupaciones comunes que una sociedad y los sujetos que la integran consideran relevantes, y que por ende merecen el esfuerzo colectivo para su discusión y análisis, puesto que se identifican con ellos y configura el elemento de cohesión de la sociedad, constituyendo el núcleo entre los individuos que la forman y que los agrupa y aglutina para constituirla.

En efecto, la concepción tradicional de ése “discurso público” aparece inspirada en el modelo ideal de sociabilidad por excelencia, esto es, la polis griega. Bajo éste paradigma se concebía a la sociedad como una construcción colectiva, como una empresa común en la que todos los individuos que la componían estaban unidos en suerte, y que por ello debían sumar esfuerzos para la consecución del objetivo común.