Adopción y relato ¿Cómo decirle a un hijo que es adoptivo?

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Por Viviana Guadalupe Seva Montero
Psicóloga – MP. 211 / Coordinadora Gabinete Psicotécnico de Nivel Inicial de la Provincia de SDE – guadalupe_seva@hotmail.com

El esclarecimiento de la realidad biológica del adoptivo se ha convertido en una obligación de los adoptantes en la Ley nº 24.779, inciso h), la cual rige desde el año 1997, pero no queda claro qué decir, cuándo, ni cómo; dudas que se les plantea a los adoptantes, que a lo largo de este artículo se desea esclarecer.

a. Información: Condición de adoptivo / Origen

Hay acuerdo unánime en la idea que el Relato favorece el desarrollo de la identidad, también en que la construcción de la misma se realiza en tanto un otro significativo ofrezca un lugar de identificación. Así, los órdenes del discurso y la narración se convierten en fundamentales para la construcción de la identidad adoptiva, permitiendo a este sujeto su inserción en un linaje, dándole un lugar en el árbol genealógico. En principio habría que hacer una diferenciación en cuanto al tipo de información que se le puede brindar a un hijo adoptivo. Se hablaría entonces de CONDICION DE HIJO ADOPTIVO, por un lado, y por otro, de ORIGEN.

El primer punto resultaría favorable en cuanto a su conocimiento, esta información dista de ser traumática como lo sostienen algunos mitos, por el contrario, son constituyentes de la subjetividad; mientras que en el segundo punto, el origen, se podría observar que determinadas situaciones adversas, o pormenores más o menos dolorosos contenidos en el expediente, carecerían de fundamento al ser informados al niño, es decir, no resulta necesario su conocimiento para el desarrollo pleno de su persona (ej. incesto, violencia en el coito, enfermedad de la madre, etc.).
Rotenberg (1) plantea que “No se trata de inventar una historia cualquiera, pero tampoco de dar como certeza una única versión, que es la del abandono por negligencia y falta de amor, simplemente porque causa un gran dolor, muchas veces incomprensible”.

No se plantea que la identidad del adoptivo resulte de un corte con la identidad originaria, casi siempre desvalorizada, sino que en determinadas situaciones el conocimiento de su totalidad dañaría al sujeto, lo que se puede prevenir. Lo que sí resultaría importante para el desarrollo de la identidad, es saber sobre determinadas cuestiones que hacen a su persona, tales como la localización geográfica, la cultura y realidad histórica de la que proviene. El tema se complejiza cuando nos preguntamos si es necesario que los adoptantes conozcan la verdad acerca de cómo fue concebido ese niño, si el saber sobre esa concepción no hará que se espere una ‘herencia maldita’. Es preciso que sepan que estos niños tienen su propia historia vital de la que no se los puede separar, pero la cual no los determina fatalmente como podría pensarse.

b. La Verdad

La verdad puede ser entendida de diversas maneras, según se entienda que la misma es la que conviene al niño, la que conviene a los padres, la verdad ‘oficial’ del expediente, la verdad que los padres sienten que el niño debe conocer, la verdad que el niño requiere mediante sus interrogantes, etc. Se adhiere a las ideas de Sara Horowitz (2) acerca de lo que sería la ‘verdad’ en adopción.