Una histórica oportunidad comunicacional

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Por Daniela Machao
Docente y Secretaria Académica de la Facultad de Ciencias de la Educación UCSE – daniela.machao@ucse.edu.ar
Decir que el contexto comunicacional cambió definitivamente a partir de la aprobación de la Ley de Servicios de comunicación audiovisual es una obviedad. Sin embargo, no debe dejar de repetirse la importancia de pensar la implementación de la norma en las diferentes regiones del país, con la incorporación de actores que hasta el momento habían estado siempre al margen de las esferas de producción de la comunicación.Más allá de las cuestiones políticas de fondo que sin duda empañan el escenario y confunden respecto a los intereses puestos en juego en cada caso, la adecuación a la ley debe ser llevada adelante gradualmente teniendo como norte la democratización de la comunicación. En este sentido, los enfrentamientos de los grupos monopólicos del país no deben desviar el foco de la cuestión central y primera: lograr una comunicación en donde todos se sientan incluidos. Las expectativas puestas en lo que sucedería el 7D dejaron a muchos sin poder reflexionar respecto a las reales implicancias de aplicar y adecuar/se a la ley.Verdaderamente es este el nudo de la cuestión: pensar de qué manera cada uno de los actores de la sociedad pueden (y deben) asumir un rol protagónico en esta nueva etapa que se inicia y que promete un escenario muy diferente para los próximos años. Cómo va a apropiarse cada uno de este desafío es lo trascendental.En Santiago del Estero, la creación del Foro Santiagueño por una Comunicación Democrática significó un paso importante en la inclusión de nuevos participantes que, individual o institucionalmente, adhirieron a un manifiesto en vistas a cumplir una serie de objetivos comunes. El interrogante se abrió luego para ver de qué manera se podrían consensuar líneas de trabajo o propuestas de acción conjuntas que marcaran verdaderamente un camino de participación plural y popular. La firma de un Acta acuerdo para el trabajo en red realizada el 26 de diciembre en el marco del programa Foro 4200 que se emite por Radio Nacional es otra de las señales que hacen visible la intención de generar nuevos espacios de debate, reflexión y acción. Puntualmente, el trabajo se propone la realización de un relevamientos de medios comunitarios y populares en el interior provincial con el objetivo de sistematizar la información existente. Organizaciones como Farco, Mocase, Subsecretaría de Agricultura Familiar, Pastoral Social, Subsecretaría de Derechos Humanos y las universidades Nacional y Católica, entre otras, rubricaron el acuerdo para sumar aportes en vistas a construir un mapa detallado de la situación de cada una de las radios y canales de televisión comunitarios que vienen desempeñando un rol importantísimo en la comunicación de las comunidades del interior provincial. Se trata de visibilizar un accionar que ya existe y de describir una estructura comunicacional que no se conoce en su real dimensión. Obtener esta información y poder luego sistematizarla permitirá favorecer luego el desarrollo de políticas de capacitación, financiamiento, producción de contenidos y trabajo en red, lo que sin dudas permitirá el crecimiento, consolidación y fortalecimiento de estos medios de comunicación.La diversidad de las organizaciones e instituciones que se sumaron a la propuesta habla a las claras de la nueva etapa que se inicia, donde actores que nunca han trabajado juntos deberán consensuar la manera de trabajar coordinadamente. Desde la Universidad Católica, particularmente desde la Facultad de Ciencias de la Educación, y más específicamente desde la carrera de Comunicación Social, única oferta académica de grado en la provincia, asumimos el compromiso de promover y sostener éste y otros espacios similares de diálogo y producción. Con más de 20 años de trayectoria en la provincia y una tradición en la formación ya consolidada y reconocida, docentes, técnicos y alumnos de la comunidad educativa están llamados a sumar aportes, a reunir esfuerzos, a pensar y producir proyectos y contenidos que permitan la inclusión de otros temas y otras voces en las agendas comunicacionales locales. Es el momento de promover equipos interdisciplinarios de trabajo en red donde cada uno pueda aportar desde su lugar: con la experiencia o con la formación académica. Y donde la premisa de la inclusión sea entendida en todas sus dimensiones. Ese es el gran desafío de los años que se vienen. Y debemos estar a la altura de las circunstancias.