Encuentro latinoamericano Patria Grande sobre cultura e inclusión digital. Una crónica de lo sabido.

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Por Alicia A. Chávez
Docente UCSE – Integrante del Nodo Audiovisual y tecnológico de la UNSE – Realizadora audiovisual – aliciaachavez@gmail.com
Entre el 19 y el 21 de Marzo de 2012 se llevo a cabo el primer Encuentro Latinoamericano de telecomunicaciones, cultura e inclusión digital organizado por el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios.
Las actividades se llevaron a cabo en el complejo Tecnópolis y, según fuentes oficiales, asistieron más de 4.000 personas. Desde Santiago fue un grupo compuesto por realizadoras que forman parte del Nodo Audiovisual y Tecnológico ya que en el marco del Encuentro se realizarían distintos tipos de actividades vinculadas al desarrollo de la TV Digital.
Por las salas pudo verse a Luis Vitullo, Eva Piwowarsky, Jorge Coscia y muchos funcionarios públicos nacionales, así como a unas cuantas “estrellas” del rutilante firmamento vernáculo como Gabriel Corrado, Chango Spasiuk y Juan Vitali. Estos tres últimos participaron, precisamente de una de las últimas conferencias que se brindo bajo el título “La mirada de los artistas: actualidad de proyecciones para la actividad cultural”.
Desde Santiago, además de la participación de Nodo Audiovisual y Tecnológico de la UNSE, se anunciaba, en el programa de actividades la presencia de Sara Liendo, directora del Centro Cultural del Bicentenario como moderadora en la Reunión de los directores de las estaciones culturales de producción del país. Esta mesa de trabajo, tal era la categoría en que se enmarcaba su nombre, tenía por objetivo favorecer el intercambio de experiencias en la articulación provincial con el Plan Nacional de Telecomunicaciones. Sin embargo, por sorpresivos cambios al interior de la organización, finalmente su conferencia se cambio de horario, sin tener conocimiento, hasta el momento, de cuando se llevo adelante.
Con respecto a otros encuentros, principalmente los vinculados al Programa Polos, se puede resaltar, en primer lugar, que no resulta nada positivo arrancar la primera jornada pidiendo disculpas por las desinteligencias en materia de logística que tuvieron que padecer quienes viajaron desde el interior. Si bien las dificultades fueron ciertas y muchas, prometer desde un primer momento remite a una práctica política que muchas veces puede percibirse como perimida.
Especialmente, cuando a continuación tiene que pedirse nuevamente disculpas porque la cantidad de gente que se encuentra en un determinado salón excede ampliamente lo esperado.
Tratando de hacer un lado esto, será importante concentrarse en el contenido de cada reunión. En este momento, llega la sorpresa ante la falta de novedad. Mucho de lo que se “presenta” ya se conocía a través de los correos electrónicos que puntualmente llegan a la coordinación del Nodo. De todas maneras, sería injusto desmerecer la importancia del espacio de intercambio cara a cara que ofrece una reunión de esta magnitud, por lo que se inicia una especie de debate donde los asistentes pueden poner sobre la mesa no solo dudas y preguntas (que es lo que predomina) sino también pareceres y opiniones acerca de la implementación de las convocatorias, la ley de medios, las dinámicas del trabajo, la organización de los grupos al interior de cada provincia y un largo etcétera que, de una u otra manera, hace que cada conversación se convierta en una exposición de experiencias interminable.
Y es que claro, cuando al momento son ya casi 30 los nodos conformados en todo el país, con experiencias y tiempo de vida totalmente diversos, la variedad de aportes se vuelve inconmensurable. De todas formas, lo importante debería ser apuntar a los resultados y preguntarse hasta qué punto las dudas, preguntas e inquietudes pudieron ser atendidas o se obtuvieron las respuestas estandarizadas que hacen apología a la buena voluntad y posibilidad de crecimiento en el “todo está por hacerse”.
En el marco del programa Polos también había espacios de capacitación específicos para las líneas de la nueva convocatoria como ser “Acua Mayor”y “Panorama Argentino” donde se brindaron, con mayor o menor precisión, las condiciones que debía cumplimentar cada nuevo producto.
Por otro lado, además de las actividades vinculadas especialmente al Programa Polos, había también programadas una serie de Mesas de Reflexión y Debate. La primera se llamaba “Medios y construcción de ciudadanía”. Allí, tres intelectuales latinoamericanos como Eduardo Rinesi, Alejandro Kaufman y Omar Rincon, estuvieron de acuerdo con las bondades de la nueva ley de medios, la importancia histórica de su aplicación, lo discriminatoria que es la pantalla hasta el momento y lo necesaria que resulta la inclusión de nuevas voces, colores e historias en la televisión Argentina, así como cuanto esto ayuda a la conformación de una nueva ciudadanía.
En la misma línea, pero en otra actividad, vinculada a los resultados de los concursos federales, las conclusiones fueron más o menos las mismas: quépositivo es que exista una política que promueva la producción audiovisual en el interior, qué bueno que esta promoción venga acompañada de un real apoyo económico hacía áreas del país que no poseen los mismos beneficios ni capacidad productiva que la Capital Federal, cuánto ha aportado el INCAA y sus convocatorias a que las producciones del interior lleguen a pantallas de alcance nacional, etc..
Ecos y reafirmación de lo mismo pudo escucharse en Panel Modelo Productivo para la Nueva TV Argentina y en la conferencia Oportunidades y Desafíos para la Promoción de la Actividad Cultural. En definitiva, una uniformidad en el discurso que, si bien resulta esperable y esperanzador el ver que tantas personas se entusiasman en un mismo proyecto, también hay un cierto escozor al ver que no se hace referencia a lo que se necesita cambiar o a saber que aún hay muchos huecos y fisuras por donde se cuelan prácticas que poco tienen que ver con promover un discurso más amplio. Y precisamente en estos lugares, donde se escucharon tantas voces y opiniones es casi perturbador que no haya habido ninguna que haya manifestado duda, desacuerdo o crítica.
En definitiva, una reunión donde, muchas personas se encontraron para estar de acuerdo, para promover su postura ideológica y para reunir esfuerzos en la consecución de un objetivo que les es común. La pregunta sería, y los otros, ¿donde están?